Un hecho médico excepcional conmueve a Río Gallegos y a toda la región: el nacimiento de trigemelas idénticas, un fenómeno que ocurre apenas una vez cada 100 millones de embarazos. Venecia, Aitana y Alma nacieron el pasado 16 de diciembre en el Sanatorio Sagrado Corazón de Buenos Aires, luego de que su mamá, Melany Taboada, fuera derivada de manera preventiva desde la capital santacruceña.
Las bebés llegaron al mundo por cesárea programada, a los siete meses de gestación, con bajo peso propio de su prematurez. Venecia pesó 1,140 kg; Aitana 1,150 kg y Alma 910 gramos. Actualmente permanecen internadas en Neonatología, evolucionando favorablemente y ganando peso día a día, acompañadas permanentemente por sus padres y familiares.
Desde el punto de vista médico, se trata de un caso genético extremadamente infrecuente. Las trigemelas idénticas se originan a partir de un solo óvulo fecundado que se divide en tres embriones genéticamente iguales, lo que implica mayores riesgos durante el embarazo y obliga, en la mayoría de los casos, a un parto prematuro.
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La abuela paterna, María Barría, expresó la emoción que vive la familia en diálogo con LU12 AM680: “Las bebés son trigemelares idénticas. Sé que se da un caso cada 100 millones. Es un acontecimiento raro, pero nos tocó a nosotros”. Además, confirmó que las nenas ya aumentaron de peso y se encuentran estables. “Gracias a Dios está todo más que bien”, aseguró.
La felicidad convive con una realidad compleja. Carlos Andrade, papá de las trigemelas, no cuenta con trabajo fijo y la familia deberá afrontar importantes gastos. “Con las tres nenas va a ser un gasto enorme: pañales, leche, cunas, una casa más grande… es un mundo para nosotros”, reconoció la abuela con sinceridad. La pareja, ambos de 29 años, ya tiene otra hija de 8 años.
Mientras esperan que las bebés alcancen los 2 kilos necesarios para regresar a Río Gallegos, la familia recibe el apoyo solidario de la comunidad. “Se fueron dos y vuelven cinco”, resume María, entre risas y lágrimas. Un cierre de año que transformó la incertidumbre en amor multiplicado por tres.


