Muchas especies de hongos contienen toxinas para protegerse de depredadores, como lo hacen animales y plantas. Sin embargo, solo algunas de las 70 u 80 especies venenosas son realmente mortales, aunque varias se parecen a hongos comestibles, aumentando el riesgo de intoxicación.
El Amanita phalloides, conocido como “hongo de la muerte”, es considerado uno de los más peligrosos del mundo. Sus amatoxinas resisten la cocción y dañan rápidamente hígado, riñones y sistema nervioso central. BBC Wildlife afirma que “su ingestión puede provocar insuficiencia hepática y renal, coma y muerte en más del 50 % de los casos”.
Los hongos del género Cortinarius, como Cortinarius rubellus y Cortinarius orellanus, contienen orellanina, una toxina que afecta al hígado y los riñones lentamente. Britannica advierte que “estos hongos pueden tardar entre dos días y tres semanas en mostrar síntomas, lo que a menudo conduce a un diagnóstico incorrecto”.
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La Galerina marginata, hongo que crece sobre madera en descomposición, posee las mismas amatoxinas que el hongo de la muerte. Su consumo puede causar diarrea, vómitos, hipotermia e insuficiencia orgánica. “Se han registrado muertes por confusión con hongos alucinógenos”, señala BBC Wildlife.
Lepiota brunneoincarnata, llamado en inglés “deadly dapperling”, parece inofensivo pero contiene amatoxinas peligrosas. Britannica indica: “Su apariencia similar a hongos comestibles facilita el envenenamiento accidental, con consecuencias potencialmente letales”.
Los llamados ángeles destructores, especies blancas del género Amanita en América del Norte, incluyen Amanita bisporigera, Amanita ocreata y Amanita virosa. Estas setas extremadamente tóxicas pueden causar vómitos, diarrea, convulsiones e insuficiencia hepática. “Una de estas especies es considerada la más tóxica de América del Norte”, advierte Britannica.
El peligro principal de estos hongos radica en su similitud con especies comestibles y la alta toxicidad de sus compuestos, que afectan múltiples órganos vitales en poco tiempo.
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Expertos recomiendan que solo recolectores experimentados identifiquen hongos silvestres. “Muchos hongos venenosos tienen un parecido desafortunado con especies comestibles y, por lo tanto, son especialmente peligrosos”, señala la Enciclopedia Britannica.
Conocer las especies más tóxicas y actuar con precaución puede salvar vidas, evitando intoxicaciones que muchas veces resultan mortales. La educación sobre hongos venenosos es esencial para quienes disfrutan de la recolección o la gastronomía con setas.
Fuente y foto: National Geographic


