Israel lanzó este miércoles una serie de bombardeos sobre Damasco, que dejaron al menos cinco muertos y 18 heridos, según informó la agencia estatal siria SANA. Los ataques impactaron directamente en el Ministerio de Defensa y en los alrededores del Palacio Presidencial, en lo que se considera una de las ofensivas más contundentes de las últimas semanas.
El ejército israelí confirmó la operación en su cuenta oficial de X, mientras que desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio expresó estar “muy preocupado” y pidió “el fin de los combates para evitar una mayor escalada”. La ofensiva ocurre en medio de enfrentamientos internos en el sur de Siria, donde milicias drusas combaten contra fuerzas beduinas aliadas al Gobierno de Bashar al Asad.
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En paralelo, la crisis humanitaria en Gaza sigue empeorando. La Fundación Humanitaria para Gaza (FHG) confirmó que al menos 20 personas murieron en Jan Yunis, en el sur del enclave, cuando un centro de distribución de alimentos fue alcanzado por fuego cruzado. Organizaciones internacionales alertan sobre la falta de suministros y la creciente presión sobre hospitales y refugios.
En un intento de mediación, el presidente estadounidense Donald Trump tiene previsto reunirse en la Casa Blanca con el primer ministro de Qatar, Mohammed Bin Abdul Rahman Al Thani. El encuentro busca destrabar las negociaciones para un alto el fuego en la Franja, aunque las expectativas de un acuerdo inmediato son bajas, según fuentes diplomáticas.
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La comunidad internacional sigue de cerca la situación, mientras crecen los temores de que los recientes ataques en Damasco puedan desatar una escalada mayor en toda la región. Analistas advierten que la combinación de combates en Siria y la crisis en Gaza podría encender nuevos focos de inestabilidad en Oriente Próximo.
Fuente: El País.


