Cilia Flores, esposa del depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro, atraviesa un problema cardíaco que, según su familia, requiere atención médica y una posible intervención. La exfuncionaria permanece detenida en una prisión federal de Brooklyn, Nueva York, mientras enfrenta un proceso por narcotráfico junto a Maduro.
Nicolás Maduro Guerra, hijo del exmandatario y conocido como “Nicolasito”, afirmó que Flores tiene un “tema en el corazón muy delicado” y mencionó un posible prolapso. Según explicó, la condición puede provocar complicaciones cardíacas en los casos más graves.
Flores, de 69 años, había solicitado semanas atrás cumplir prisión domiciliaria para poder recibir tratamiento médico, pero el pedido fue rechazado. Sus abogados sostienen que toma cuatro medicamentos y que presenta problemas cardíacos que requieren una exploración coronaria y una intervención.
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El 23 de septiembre, la Fiscalía se pronunció en contra de la solicitud de libertad previa al juicio, que está previsto para comenzar el 1 de junio de 2027. El Ministerio Público argumentó que Flores representa un riesgo extremo de fuga y que constituye un peligro para otras personas y para la comunidad.
Maduro Guerra también afirmó que su madrastra comenzó a sufrir problemas de presión arterial después del 3 de enero, fecha en la que fuerzas estadounidenses realizaron una incursión que terminó con la captura de Flores y Maduro. Además, señaló que la mujer sufrió dificultades respiratorias después de que las autoridades de la prisión utilizaran gas pimienta para controlar una pelea entre dos internas.
Flores y Maduro están acusados en Estados Unidos de haber ayudado a transportar toneladas de cocaína hacia ese país, cargos que ambos rechazan. La exfuncionaria fue presidenta de la Asamblea Nacional y procuradora general de Venezuela y es considerada una figura relevante del entorno político del exmandatario.
Fuente: DW.


