El reclamo impulsado por el gobierno de La Rioja sobre los límites con San Juan desató una fuerte respuesta política e institucional desde la provincia vecina, que rechazó cualquier intento de modificar la frontera interprovincial y alertó por el impacto que podría tener sobre inversiones estratégicas.
La controversia surgió luego de que autoridades riojanas plantearan la revisión de los límites territoriales. Desde San Juan, el intendente de Valle Fértil, Mario Riveros, calificó la iniciativa como de «muy mal gusto», sostuvo que carece de sustento jurídico y promovió una declaración de repudio en la Legislatura provincial.
El conflicto excede la disputa política entre gobernadores. La discusión involucra zonas de interés minero y turístico, en un contexto en el que San Juan defiende que los límites con La Rioja fueron establecidos mediante leyes nacionales vigentes y no pueden ser modificados de manera unilateral.
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El secretario General de la Gobernación de San Juan, Emilio Achem, reclamó preservar la seguridad jurídica para las inversiones mineras y descartó cualquier avance del planteo riojano. La preocupación apunta a evitar incertidumbre sobre proyectos de gran relevancia económica para la provincia.
A la postura oficial se sumaron entidades técnicas y empresariales. El Colegio Profesional de Ingenieros Agrimensores de San Juan afirmó que los límites ya están definidos, mientras que la Cámara Minera insistió en la necesidad de brindar previsibilidad a emprendimientos de gran escala.
En el trasfondo aparecen proyectos como Vicuña, Lunahuasi, Josemaría y Filo del Sol, además del área de Ischigualasto. Mientras La Rioja busca reafirmar derechos territoriales, San Juan sostiene que cualquier modificación de límites debe contar con la intervención del Congreso Nacional y no puede resolverse por decisión de una sola provincia.
FUENTE: NA.
IMÁGEN: NA.


