Lai Ching-te, político taiwanés y ex número dos de Tsai Ing-wen, asumió la presidencia de Taiwán en medio de tensiones con China. Considerado por Pekín como un «peligroso separatista», Lai defiende el modelo democrático de la isla y ha abogado por mantener el status quo en el estrecho de Taiwán.
La ceremonia de investidura tuvo lugar en el Palacio Presidencial de Taipéi, donde Lai y su vicepresidente, Hsiao Bi-khim, juraron sus cargos ante representantes extranjeros. Lai, miembro del Partido Democrático Progresista (DPP), pronunció un discurso inaugural ante miles de personas, marcando así el comienzo de su mandato.
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La nueva presidencia de Lai se produce en un contexto de creciente presión política y militar por parte de China sobre Taiwán. A pesar de las tensiones, Taiwán ha recibido muestras de apoyo de líderes internacionales, destacando la solidaridad con la democracia de la isla.
Se espera que Lai continúe defendiendo la soberanía de Taiwán y fortalezca las relaciones con aliados internacionales, especialmente Estados Unidos. Sin embargo, se enfrenta a desafíos internos, incluida una minoría en el Parlamento y preocupaciones sobre temas domésticos como el aumento del costo de vida y los salarios estancados.
FUENTE: DW.


