Las precipitaciones registradas este martes en la zona cordillerana generaron un impacto positivo en el combate del incendio forestal en el Parque Nacional Los Alerces, aunque las autoridades advierten que todavía es prematuro hablar de extinción.
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Una jornada marcada por lluvias sostenidas trajo alivio al Parque Nacional Los Alerces, donde continúan activos distintos focos de incendio forestal. Según confirmó el interventor del parque, Ariel Rodríguez, las precipitaciones acumuladas alcanzaron entre 9 y 13,5 milímetros, con mayor intensidad en sectores como Lago Verde, una de las zonas más húmedas del área protegida.
En diálogo con Radio 3, Rodríguez destacó que se trata de un evento climático “sumamente alentador”, ya que, a diferencia de lluvias anteriores —más breves y leves—, esta vez el agua logró penetrar en el suelo, generando un efecto más profundo sobre el fuego. “Estas precipitaciones tienen un impacto distinto, más efectivo”, señaló.
A pesar de la lluvia, durante la mañana del martes se mantuvo el despliegue de cuadrillas de combatientes en sectores clave como Bahía Rosales, Cume Hue y Lago Hito. Sin embargo, la llegada temprana de las precipitaciones obligó a replegar parte del personal por razones de seguridad, especialmente en Lago Hito, donde los brigadistas debieron ser retirados mediante embarcaciones ante la imposibilidad de operar medios aéreos.
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El interventor explicó que un grupo de 36 combatientes fue el más afectado por las condiciones climáticas, ya que debió realizar extensas caminatas bajo la lluvia hasta llegar a los puntos de extracción. En otros sectores, el personal pudo trabajar por un período más corto y replegarse con mayor rapidez hacia los vehículos.
De cara al miércoles, el pronóstico indica nuevas lluvias, aunque de menor intensidad. Por este motivo, gran parte del personal tendrá descanso y no ingresará a las líneas de fuego. Rodríguez remarcó que la decisión responde a criterios de seguridad, ya que el terreno húmedo, la vegetación cortada con machetes y motosierras y la presencia de cañas mojadas aumentan considerablemente el riesgo de accidentes.
En cuanto al estado del incendio, las autoridades fueron cautas. “Es muy prematuro hablar de extinción”, advirtió Rodríguez. Explicó que tras las lluvias es habitual que, días después, puedan aparecer columnas de humo o puntos calientes, especialmente en troncos o sectores del suelo que no fueron alcanzados por el agua. Por ese motivo, el monitoreo será permanente.
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Respecto a la zona norte del parque, incluida el área cercana a la Ruta 71, el panorama es más alentador. Allí las lluvias fueron algo menores, pero los sectores ya trabajados no presentaron focos activos, lo que permitiría redistribuir recursos humanos hacia otras áreas aún no abordadas.
Mientras continúan las evaluaciones, las autoridades insisten en que las lluvias representan un avance significativo, aunque el operativo contra el fuego aún se encuentra en una etapa crítica.


