Las costas del Golfo Nuevo volvieron a registrar una masiva presencia de medusas en plena temporada estival, un fenómeno natural que se repite con mayor frecuencia en los últimos años y que obliga a extremar las precauciones al ingresar al mar para evitar picaduras.
En diálogo con Radio 3, el investigador Pedro Barón, del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR), dependiente del CONICET-CENPAT, explicó que estas apariciones están vinculadas a condiciones ambientales favorables. “Es un fenómeno natural que algunos años se hace más notable debido a la abundancia de alimento en el agua. Con determinadas condiciones de viento y circulación marina, estas agregaciones terminan acumulándose en la costa”, señaló.
Según el especialista, la disponibilidad de plancton, sumada a cambios en la temperatura del agua y a la acción de las corrientes marinas, genera floraciones multitudinarias que empujan a las medusas hacia zonas poco profundas, coincidiendo con los meses de mayor afluencia turística.
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Barón detalló que existen distintos tipos de medusas, pertenecientes al grupo de los nidarios, organismos considerados primitivos en la evolución animal. Dentro de ellos, se destacan los escifozoos, donde predomina la fase de medusa. En el Golfo Nuevo, la especie más frecuente es Chrysaora plocamia, característica de la región patagónica.
Esta medusa aparece todos los años en las costas de Chubut y Santa Cruz, generalmente desde la primavera y durante el verano. Los registros científicos dan cuenta de floraciones importantes en los años 1978, 1998, 2000, 2001, 2005 y, de forma casi ininterrumpida, desde 2017 hasta la actualidad, incluyendo 2025.
Las investigaciones realizadas confirman que Chrysaora plocamia completa todo su ciclo de vida en el Golfo Nuevo, desde su fase bentónica hasta las medusas adultas. Se trata de una especie considerada estratega “R”, con crecimiento rápido, reproducción acelerada y una gran producción de larvas que colonizan el ambiente.
En cuanto a los riesgos, el especialista advirtió que esta medusa posee filamentos con veneno a base de ácido fórmico, utilizado para capturar presas. En contacto con la piel humana puede provocar picazón, ardor e irritación. Ante una picadura, se recomienda salir del agua, retirar los filamentos con algún elemento, lavar con agua de mar, aplicar frío, vinagre o crema dermatológica, y acudir a un centro de salud.



