A sus 83 años, Moris vuelve a grabar y lo hace con un giro hacia la raíz: lanzó un single digital con nuevas versiones de “El día que me quieras” y “Mi Buenos Aires querido”, dos obras emblemáticas de la dupla Gardel-Lepera.
El lanzamiento funciona como adelanto de un próximo álbum íntegramente dedicado al tango, en el que uno de los fundadores del rock argentino propone un recorrido personal por la música ciudadana. “Es un homenaje a los compositores, a los cantantes, a las orquestas”, explica el artista, que también se reconoce heredero de esa tradición.
La elección no es casual. El proyecto tiene un fuerte componente emocional, ligado a su historia familiar. Moris recuerda a su madre escuchando y bailando tango, en una época donde el género formaba parte de la vida cotidiana. Aunque su camino artístico se volcó hacia el rock, asegura que ese vínculo siempre estuvo presente.
No es la primera vez que se acerca a este universo. En 1995 ya había grabado “Tomo y obligo”, el último tango que interpretó Gardel antes de su muerte. Ahora retoma ese camino con una mirada más profunda sobre la esencia del género.
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Para Moris, el tango sigue vigente por su capacidad de condensar la experiencia humana. Destaca su crudeza, su filosofía y su forma de abordar temas universales como el amor, el dolor, la muerte o la esperanza. En sus palabras, las letras del tango logran en pocas líneas lo que otros desarrollan en libros enteros.
También sostiene que el género mantiene una fuerte presencia en la vida cotidiana. “Todo el mundo canta tango”, afirma, resaltando cómo sigue vivo en la memoria colectiva.
En este trabajo, contó con la colaboración de Lolo Micucci y Javier Zubizarreta, con quienes desarrolló los arreglos desde una perspectiva sensible y emocional, clave para interpretar un género que considera complejo desde lo musical.
Con información de Rollingstone AR


