Foto de archivo.
Marisol Núñez, amiga del padre del niño de 4 años, relató que la mamá biológica lo había abandonado cuando era un bebé y que Ángel nunca la reconocía.
La muerte de Ángel, un niño de 4 años en Comodoro Rivadavia, generó profunda indignación mientras la Justicia investiga las causas del fallecimiento. El menor se descompensó en su vivienda y llegó en estado crítico al Hospital Regional, donde se confirmó su deceso. La comunidad educativa y vecinal se encuentra consternada.
Marisol Núñez, amiga de la familia que criaba al niño, relató que la madre biológica lo había abandonado cuando era un bebé y que Ángel nunca la reconocía. “Él no quería ir con ella, ni siquiera la conocía. La culpa de todo esto la tienen la Defensoría, el juez y los profesionales que no escucharon los testimonios”, afirmó Núñez.
La amiga reveló la existencia de audios que comprometen al padrastro de la madre biológica. “En los mensajes, el hombre le dice a la madre que el nene es un estorbo, que lo tiene que andar cuidando él. Nadie de la Defensoría quiso recibir ni escuchar estas pruebas”, denunció. Según su relato, estos mensajes demuestran la falta de cuidado y la desatención hacia el menor.
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Sobre la atención médica, Núñez señaló que el niño llegó al hospital sin respiración adecuada, mientras la madre biológica no estuvo presente en su momento crítico. “¿Qué mamá hace eso? Él estaba enfermo, y la madre se fue. La verdadera mamá lo había preparado todo porque esperaba que regresara a su casa”, agregó la amiga, refiriéndose a la mujer que lo crió y lo cuidó desde su nacimiento.
La comunidad se organiza para exigir respuestas y marchar frente a la Defensoría en calle Sarmiento. “¿Por qué permitieron la muerte de Ángel? Tenían la audiencia programada y no actuaron a tiempo. Queremos justicia y claridad sobre lo ocurrido”, expresó Núñez, subrayando la necesidad de una investigación más rigurosa.
Este caso pone de relieve la importancia de la intervención efectiva de las instituciones de protección infantil. La desestimación de pruebas y testimonios puede tener consecuencias fatales, y el reclamo de la familia y amigos del menor evidencia la urgencia de un sistema que priorice el bienestar de los niños.


