Al menos nueve personas murieron y tres permanecen desaparecidas tras una riada repentina en la ciudad de Bayan Nur, en la región autónoma de Mongolia Interior, China. El desastre ocurrió la noche del sábado 16 de agosto, cuando un grupo de campistas fue sorprendido por la crecida en un valle montañoso.
El hecho se registró cerca de las 22:00 horas en la parte alta del valle de Dongwugai, en el municipio de Wugai. Las lluvias torrenciales provocaron el desborde repentino que arrasó con los campamentos instalados en la zona turística.
De los 13 excursionistas reportados como desaparecidos inicialmente, uno fue rescatado con vida, mientras que los cuerpos de nueve personas fueron hallados por los equipos de emergencia. Hasta este domingo, tres personas siguen sin ser localizadas.
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El Ministerio de Gestión de Emergencias de China desplegó un operativo con unos 700 rescatistas, entre brigadas de bomberos y unidades especializadas en salvamento. La búsqueda se desarrolla en un entorno de difícil acceso y bajo condiciones meteorológicas adversas.
Las autoridades locales informaron que los esfuerzos de rescate se mantienen de manera ininterrumpida. El terreno montañoso y la persistencia de lluvias intensas complican el trabajo de los socorristas, que cuentan con equipos de rastreo y perros adiestrados.
China sufre con frecuencia desastres naturales durante el verano. Las lluvias torrenciales y el calor extremo se combinan con una geografía que favorece crecidas repentinas y deslizamientos. Expertos advierten que el cambio climático intensifica estos fenómenos.
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En julio pasado, fuertes tormentas en Pekín dejaron un saldo de 44 víctimas fatales, mientras que ocho personas perdieron la vida en un deslizamiento en la provincia de Hebei. Asimismo, a principios de agosto, otra riada en Cantón causó la muerte de cinco personas.
Fuente: DW.


