La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, advirtió que el país podría enfrentar un fenómeno de El Niño de consecuencias “realmente dramáticas” y pidió a las familias que viven en zonas vulnerables que abandonen sus viviendas ante el riesgo de inundaciones y deslizamientos.
La mandataria calificó el evento climático como un “meganiño” y sostuvo que su intensidad ya supera la de los fenómenos registrados en 1982 y 1998. Según científicos de la ONU, podría convertirse en el más intenso del que se tenga registro.
Durante una conferencia de prensa junto a integrantes de su gabinete, Fujimori instó a la población expuesta a peligros a ponerse a resguardo. “A las familias que viven en las zonas vulnerables, en las quebradas o en las zonas de mayor riesgo: por favor, salgan de ahí en este momento”, expresó.
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Entre las medidas preventivas, el Gobierno instaló geomallas en una quebrada de una zona elevada de Lima, con capacidad para retener unas 300 toneladas de piedras y escombros ante un posible alud. También dispuso hospitales de campaña en regiones de la costa norte, donde se espera un impacto especialmente fuerte de las lluvias.
El Ejecutivo prevé ampliar el fondo de contingencias de 232 millones a 2.900 millones de dólares para afrontar la emergencia. “La infraestructura podrá caerse y eso se va a reparar (…), pero lo que tenemos que cuidar y priorizar son las vidas humanas”, afirmó Fujimori.
Perú declaró el estado de emergencia en alrededor de 800 municipios, principalmente costeros. Según el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres, más de 9,3 millones de personas están expuestas a un riesgo muy alto por inundaciones y deslizamientos vinculados con El Niño. En 2023, el fenómeno provocó 99 muertes en el país.


