El seguimiento satelital realizado desde Península Valdés permitió documentar más de 13.400 kilómetros recorridos por una hembra y su cría durante casi nueve meses en el Atlántico Sur.
Un equipo internacional de investigadores logró documentar un nuevo viaje migratorio completo de una ballena franca austral que partió desde Península Valdés, Chubut, y regresó a las aguas del Golfo Nuevo tras recorrer miles de kilómetros por el Atlántico Sur. El registro corresponde a Sodium, una hembra monitoreada mediante tecnología satelital avanzada en el marco del proyecto colaborativo “Siguiendo Ballenas”.
La ballena fue equipada con un transmisor en septiembre de 2025 y abandonó el área reproductiva de Península Valdés el 6 de noviembre junto a su cría, denominada Cloruro. Tras 258 días de desplazamientos, ambas regresaron al Golfo Nuevo el 25 de mayo de 2026, completando un recorrido de 13.425 kilómetros.
Se trata del cuarto caso en el que los científicos consiguen registrar la totalidad de una migración de esta especie desde su partida de los golfos norpatagónicos hasta su retorno. El logro fue posible gracias a dispositivos de seguimiento de larga duración que permiten obtener información detallada sobre los movimientos de los ejemplares en mar abierto.
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Durante la travesía, Sodium y su cría se desplazaron por sectores de la plataforma continental y el talud oceánico, áreas reconocidas por su alta productividad biológica. Estos ambientes concentran gran cantidad de recursos alimenticios y son considerados fundamentales para la supervivencia de diversas especies marinas, entre ellas la ballena franca austral.
Los investigadores destacaron que el caso aporta datos valiosos sobre el comportamiento de las madres y sus crías durante la primera migración. En esta etapa, los ballenatos aprenden las rutas y zonas de alimentación que utilizarán a lo largo de su vida, un proceso clave para la conservación de la especie y la transmisión de conocimientos entre generaciones.
El proyecto “Siguiendo Ballenas” lleva una década estudiando los desplazamientos de estos cetáceos en el Atlántico Sur. Desde 2014 se monitorearon 145 ejemplares y se generó información fundamental para identificar áreas críticas de alimentación, promover medidas de conservación y contribuir a la protección de ecosistemas marinos estratégicos.
Las investigaciones son desarrolladas por instituciones científicas de Argentina y del exterior, entre ellas el CESIMAR-CENPAT-CONICET, el Instituto de Conservación de Ballenas y organismos especializados en ecología marina. Los datos obtenidos permiten comprender mejor los patrones migratorios de una de las especies más emblemáticas de las costas patagónicas.
Fuente: WCS Argentina. – Siguiendoballenas.




