El Reino Unido contará por primera vez en su historia con un carné de identidad digital obligatorio. Así lo confirmó este viernes el primer ministro Keir Starmer, quien aseguró que la credencial será una herramienta clave para dificultar el acceso al mercado laboral a personas sin derecho de residencia, con el objetivo de reducir la inmigración ilegal.
La tarjeta digital estará integrada en la futura cartera digital del Gobierno y se almacenará en el teléfono móvil con sistemas de cifrado de última generación. Su uso será requerido al iniciar un empleo y, en una segunda fase, para alquilar una vivienda. No obstante, no será obligatorio llevarla encima en la vida cotidiana.
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El documento incluirá nombre, fecha de nacimiento, nacionalidad, estatus de residencia y una fotografía para verificación biométrica. En caso de pérdida del dispositivo, los datos podrán revocarse y reemitirse. Además de reforzar controles migratorios, el Ejecutivo sostiene que permitirá simplificar trámites como la obtención del permiso de conducir, el acceso a historiales fiscales o la solicitud de ayudas sociales.
La iniciativa despierta críticas de la oposición y de organizaciones de derechos humanos, que advierten sobre la creación de una base de datos centralizada y un posible avance del Estado sobre la privacidad ciudadana. El debate revive la fallida propuesta de 2006 impulsada por Tony Blair, anulada en 2010 por los conservadores por considerarla cara e invasiva.
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El Gobierno abrirá este año una consulta pública para definir el alcance del servicio y asegurar el acceso de personas sin teléfono inteligente. Starmer defendió la medida como un paso hacia una “frontera segura y una migración controlada”, al tiempo que prometió beneficios prácticos para los ciudadanos al acreditar su identidad de forma rápida en servicios clave.
Fuente: EFE.


