Un estudio reciente publicado en la revista Antiquity desafía la creencia generalizada de que el vino consumido por los antiguos romanos era de mala calidad.
Investigadores de la Universidad de Gante y la Universidad de Varsovia demostraron que el vino romano tenía similitudes sorprendentes con el vino producido en Georgia en la actualidad, utilizando tinajas de cerámica llamadas «qvevri».
Las investigaciones revelaron que las dolia, grandes tinajas porosas utilizadas por los romanos para fermentar el vino, compartían características similares con las qvevri georgianas en términos de proceso de fermentación y contacto con el aire.
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Contrariamente a la creencia popular, los romanos empleaban técnicas sofisticadas para controlar y mejorar la calidad de sus vinos, utilizando capas de brea elaborada con resina de pino para impermeabilizar las tinajas.
La forma de las tinajas, similar a la de un huevo, favorecía el movimiento durante la fermentación, resultando en un vino más equilibrado y agradable al paladar. Además, la base estrecha de las tinajas permitía que los posos de la uva se asentaran en el fondo, evitando que amargaran el sabor del vino.
El estudio destaca la importancia de entender los antiguos métodos de producción de vino y su influencia en la calidad del producto final. En la actualidad, algunos enólogos modernos están reviviendo estas técnicas tradicionales en partes de Europa, lo que plantea la posibilidad de un renacimiento de la antigua técnica vinícola.
FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC.


