La agencia de inteligencia rusa GRU, acusada de enviar artefactos incendiarios ocultos en paquetes, pone en alerta a Europa y plantea un grave riesgo para la seguridad aérea y la estabilidad en la región.
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Rusia ha escalado su campaña de sabotaje contra Occidente mediante dispositivos incendiarios diseñados para provocar incendios en aviones, según una investigación del Wall Street Journal. Los artefactos, enviados a través de la empresa de logística DHL y modificados para actuar como detonantes, fueron activados en centros logísticos de Leipzig, Alemania, y Birmingham, Reino Unido, el pasado julio. Este acto de sabotaje ha impulsado una investigación internacional, con cuatro sospechosos arrestados en Polonia.
Los dispositivos, ocultos en masajeadores eléctricos manipulados con magnesio, han sido atribuidos a la GRU, la agencia de inteligencia militar rusa. Las autoridades de seguridad advirtieron que, de no haberse descubierto a tiempo, estos aparatos podrían haber causado incendios a bordo de vuelos comerciales y de carga, desencadenando situaciones potencialmente letales en pleno vuelo. En este sentido, Pawel Szota, jefe de inteligencia polaco, apuntó a espías rusos como los responsables de la operación, indicando que el objetivo podría haber sido probar las vías de transporte hacia Estados Unidos y Canadá.
A pesar de las pruebas, Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, negó las acusaciones, calificándolas de “insinuaciones sin fundamento”. Sin embargo, agencias de inteligencia europeas, como el MI6 y el MI5 del Reino Unido, han advertido sobre una creciente “temeridad” en las operaciones rusas, que incluyen no solo ataques incendiarios en el Reino Unido y la República Checa, sino también la manipulación de infraestructuras críticas en países bálticos, Suecia y Finlandia.
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Además, las autoridades alemanas probaron réplicas de los dispositivos incendiarios y concluyeron que el magnesio contenido podría generar incendios incontrolables que obligarían a realizar aterrizajes de emergencia, con grave riesgo de accidente si el fuego se desencadenara sobre el océano.
DHL confirmó que los artefactos incendiarios habían sido transportados en sus aviones de carga y expresó su cooperación total con las autoridades. Mientras tanto, la Administración de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (TSA) implementó nuevas medidas de seguridad para proteger los envíos aéreos. Thomas Haldenwang, jefe de seguridad en Alemania, destacó como “una coincidencia afortunada” el hecho de que los incendios no hayan causado víctimas, remarcando la gravedad de esta amenaza.
Fuente: Infobae
Foto: MarketScreener


