Desde que lanzó ChatGPT en noviembre de 2022, Sam Altman se volvió una figura clave en la revolución de la inteligencia artificial. Pero detrás del impacto tecnológico hay una historia humana compleja, repleta de contradicciones, tensiones internas y transformaciones éticas. Todo esto se revela en «The Optimist», la biografía escrita por la periodista del Wall Street Journal, Keach Hagey.
El libro narra los inicios de Altman, desde una infancia difícil hasta su llegada a Silicon Valley, su paso por Y Combinator y su rol protagónico en la fundación de OpenAI. A diferencia de otros magnates tecnológicos, Altman se aleja del estereotipo: es abiertamente gay, judío, pensador prolífico y más generador de vínculos que programador. Su perfil disruptivo fue clave en la construcción de un proyecto que buscaba alejarse de los modelos de negocio tradicionales.
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Sin embargo, ese idealismo mutó. OpenAI, que nació como organización sin fines de lucro, creó una filial comercial al enfrentarse a limitaciones de financiación. Esto generó tensiones internas, al punto de que Altman fue despedido por la junta directiva. Solo cinco días después, tras la presión de más de 700 empleados, recuperó el cargo con mayor poder que nunca.
Elon Musk, uno de los primeros impulsores de OpenAI, se convirtió luego en uno de sus críticos más duros. La relación con Altman se quebró y derivó incluso en demandas. A la vez, el libro revela detalles sobre la vida personal del CEO y su creciente similitud con otros magnates tecnológicos: interés en escenarios catastróficos, sangre joven y aislamiento millonario, entre otros rasgos compartidos con figuras como Peter Thiel.
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«The Optimist» deja una inquietud latente: ¿puede alguien con tanto poder actuar sin contradicciones? Altman aparece como una figura ambigua, entre la visión de un benefactor global y la de un estratega implacable. En ese contraste reside el verdadero dilema sobre el futuro de la inteligencia artificial y quién lo decide.
Fuente: Infobae.


