La nueva aplicación de OpenAI, que genera videos completamente creados por inteligencia artificial, alcanzó un millón de descargas en menos de una semana. Su éxito y polémica crecen a la par por el uso de deepfakes, derechos de autor y su impacto ambiental.
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Sora, la nueva aplicación de OpenAI que permite navegar un flujo infinito de videos generados por inteligencia artificial, superó el millón de descargas en apenas cinco días desde su lanzamiento el 30 de septiembre. Así lo confirmó Bill Peebles, responsable del proyecto, en declaraciones a MIT Technology Review, donde destacó que la adopción inicial superó incluso a la de ChatGPT en su debut.
Disponible solo para usuarios de iOS mediante invitación, Sora reproduce el formato de TikTok, con videos de hasta 10 segundos creados íntegramente por IA. Entre sus funciones más comentadas está la posibilidad de generar un “cameo”: un avatar hiperrealista que imita la voz y la apariencia del usuario, pudiendo insertarse en videos propios o ajenos según los permisos establecidos.
El contenido de Sora ha sorprendido y generado polémica. Circulan videos que recrean escenas imposibles, como policías deteniendo personajes animados o figuras históricas como Martin Luther King Jr. y Jesucristo en contextos modernos. Algunos usuarios lo celebran como una muestra de creatividad ilimitada, mientras otros lo califican de “máquina infinita de basura de TikTok generada por IA”, según un ex investigador de OpenAI citado por Technology Review.
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Más allá de la fascinación, el auge de Sora despierta interrogantes legales y ambientales. La app está repleta de personajes y canciones protegidos por derechos de autor, lo que anticipa conflictos judiciales. OpenAI notificó a los titulares que deberán solicitar la exclusión de su material si no quieren que se use en la plataforma, una política inédita en la industria. Sam Altman, CEO de la compañía, reconoció que se están “recibiendo numerosas solicitudes de control” y que habrá casos límite difíciles de moderar.
El modelo de negocio también genera incertidumbre. Altman admitió que la empresa deberá “encontrar la manera de monetizar la generación de video”, mencionando la posibilidad de anuncios o compras dentro de la app. Sin embargo, la creación ilimitada de videos gratuitos tensiona los recursos de una tecnología que demanda gran consumo energético, lo que podría tener un impacto ambiental considerable.
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En el plano técnico, Sora se apoya en modelos de difusión latente combinados con transformers, capaces de generar secuencias coherentes de video y audio desde ruido aleatorio. Esta tecnología, compartida con herramientas como Veo 3 (Google DeepMind) o Gen-4 (Runway), marca el avance más significativo en video generado por IA hasta la fecha.
El éxito de Sora abre un debate más profundo: si los videos sintéticos pueden llegar a reemplazar el contenido real en la atención del público. En palabras de un usuario citado por MIT Technology Review, “es reconfortante porque sabes que todo lo que ves no es real. Aquí no hay engaño: todo es IA, todo el tiempo”.
Fuente: Infobae
Foto: ESIC


