El primer ministro británico Keir Starmer asumió la responsabilidad por los “dolorosos” resultados obtenidos por el Partido Laborista en las elecciones locales celebradas en el Reino Unido, donde la fuerza antiinmigración Reform UK logró un fuerte crecimiento.
Con una parte importante del escrutinio completado, Reform UK consiguió una ganancia de casi 400 concejales, mientras que los laboristas perdieron más de 250 escaños y los conservadores también sufrieron fuertes retrocesos.
El líder de Reform UK, Nigel Farage, celebró el avance de su espacio y aseguró que se trata de “un cambio histórico” en la política británica. Además, afirmó que su partido “ha llegado para quedarse” y se consolida como una fuerza nacional competitiva.
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El crecimiento de Reform UK se apoya en un discurso antiinmigración y antisistema. La agrupación, heredera del UKIP y del Partido del Brexit, capitaliza el descontento de sectores que cuestionan tanto a laboristas como a conservadores.
Starmer, sin embargo, descartó por ahora cualquier posibilidad de renuncia y aseguró que los resultados no modificarán su intención de impulsar los cambios prometidos desde el Gobierno. Pese a ello, crecieron las críticas internas dentro del laborismo por la caída de popularidad del primer ministro.
La inmigración y la situación económica aparecen entre las principales preocupaciones de los votantes británicos. Analistas políticos consideran que el avance de Farage podría posicionarlo como uno de los principales candidatos para disputar el poder en las elecciones generales previstas para 2029.
Fuente: RFI.


