Muse está dirigida exclusivamente a mayores de 18 años, según Meta, pero su personaje Jolly y el próximo dispositivo Muse Charm presentan una estética similar a la de juguetes y mascotas virtuales, lo que despertó cuestionamientos entre especialistas y organizaciones de defensa de niños.
Meta presentó a Jolly como la mascota de Muse, su agente de inteligencia artificial. El personaje puede personalizarse con distintas prendas y fue mostrado con una estética inspirada en la cultura kawaii, mientras la compañía prepara además el lanzamiento de Muse Charm, un dispositivo con formato similar al de un Tamagotchi.
La propuesta generó interrogantes porque Muse está destinada exclusivamente a adultos. Meta sostiene que solicita la fecha de nacimiento de los usuarios, bloquea las cuentas que podrían pertenecer a menores y realiza controles adicionales para verificar la edad declarada.
Desde la empresa explicaron que la elección de una mascota responde a la intención de hacer que la interacción con la inteligencia artificial resulte más cercana. Mona Sarantakos, vicepresidenta de Gestión de Productos en Meta Superintelligence Labs, señaló que el diseño busca incorporar elementos “encantadores” y evitar que hablar con el sistema se sienta como conversar con un logotipo o una compañía.
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Sin embargo, organizaciones dedicadas a la protección de niños cuestionaron el aspecto de Jolly. Josh Golin, director ejecutivo de Fairplay, sostuvo que sus formas redondeadas y su apariencia podrían resultar especialmente atractivas para los más pequeños. La preocupación se extiende al futuro Muse Charm, cuyo funcionamiento apunta a reproducir la interacción con una mascota virtual.
Otros especialistas plantean una interpretación diferente y señalan que el uso de personajes simpáticos para representar productos tecnológicos no es exclusivo de Meta ni necesariamente está dirigido a los niños. La industria tecnológica tiene antecedentes como Clippy, de Microsoft, y otros asistentes virtuales que adoptaron formas antropomórficas para facilitar el vínculo con los usuarios.
El debate también alcanza la manera en que una estética amigable puede modificar la percepción sobre una herramienta de inteligencia artificial. Julian De Freitas, profesor asociado de marketing en Harvard, explicó que este tipo de recursos puede hacer que un producto parezca menos amenazante. Jathan Sadowski, investigador de la Universidad Monash, advirtió que diseños basados en la ternura o la nostalgia podrían llevar a algunas personas a bajar sus defensas frente a cuestiones como la privacidad.
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Meta, por su parte, anticipó que hacia finales de 2026 prevé ofrecer una versión denominada “confidencial” de la máquina virtual que sirve de base para Muse. Según la compañía, esa modalidad podría impedir mediante mecanismos criptográficos que Meta acceda a los datos de los usuarios.
Mientras se aproxima el lanzamiento de Muse Charm, la discusión queda planteada entre dos aspectos del producto: la intención declarada de crear una experiencia de IA más amigable para adultos y el atractivo visual que puede tener una mascota digital con apariencia de juguete. Para sus críticos, esa combinación merece especial atención ante la posibilidad de que el producto termine despertando interés entre usuarios menores de edad.
Con información de WIRED.


