Tanzania celebra este miércoles unas elecciones generales decisivas para el futuro político del país. Más de 37,6 millones de votantes fueron convocados a las urnas para elegir al próximo jefe o jefa de Estado y a los 264 miembros del Parlamento, en una jornada marcada por la ausencia de la oposición y las denuncias de organismos internacionales sobre un clima restrictivo para la disidencia.
Los colegios electorales abrieron a las 07:00 hora local (04:00 GMT) y cerrarán a las 16:00 (13:00 GMT), según informó la Comisión Electoral Nacional Independiente (INEC), que prevé anunciar los resultados dentro de las 72 horas posteriores al cierre. La votación transcurre bajo la mirada de misiones de observación de la Unión Africana (UA) y la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC).
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La actual presidenta, Samia Suluhu Hassan, de 65 años, busca revalidar su mandato por otros cinco años al frente del Partido de la Revolución (CCM), en el poder desde la independencia en 1961. Hassan hizo historia al convertirse en la primera mujer en gobernar Tanzania tras asumir la presidencia en 2021, luego de la muerte de John Magufuli, de quien era vicepresidenta.
Sin embargo, el proceso electoral se desarrolla con fuertes cuestionamientos. El líder opositor Tundu Lissu, del partido Chadema, continúa en prisión preventiva acusado de traición, mientras que la candidatura de Luhaga Mpina, del ACT-Wazalendo, fue rechazada por la comisión electoral, impidiendo su participación. Esta situación, advierten ONG internacionales, reduce la competitividad de los comicios y deja a Hassan sin un desafío real.
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Con un total de 17 candidatos presidenciales, la contienda aparece dominada por figuras menores sin estructuras políticas sólidas. Pese a ello, la población acude a votar en un contexto de expectativa y desconfianza, mientras el país espera conocer si la actual mandataria logrará consolidar su liderazgo o si las tensiones internas marcarán una nueva etapa para la democracia tanzana.
Fuente: DW.


