El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializará este jueves la derogación de una normativa ambiental vigente desde la administración de Barack Obama que sentó las bases jurídicas de la mayoría de las regulaciones federales contra el cambio climático.
La medida apunta a dejar sin efecto la llamada Determinación de Peligrosidad de 2009, un dictamen que estableció que el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero representan un riesgo para la salud pública y el bienestar general.
La decisión fue confirmada por la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien calificó la iniciativa como “la mayor acción desregulatoria en la historia de Estados Unidos” y aseguró que permitirá ahorrar “1,3 billones de dólares en regulaciones asfixiantes”.
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Base legal de las políticas climáticas
La Determinación de Peligrosidad surgió tras el fallo de la Corte Suprema en el caso Massachusetts vs. EPA (2007), que reconoció que los gases de efecto invernadero pueden ser considerados contaminantes bajo la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act) y ordenó a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) evaluar si representaban un peligro para la salud pública.
En 2009, la EPA concluyó que seis gases —entre ellos el dióxido de carbono y el metano— contribuyen al calentamiento global y, por lo tanto, constituyen una amenaza para la salud y el bienestar públicos.
Aunque inicialmente la determinación se aplicó a las emisiones de vehículos, posteriormente sirvió como fundamento para múltiples regulaciones federales orientadas a limitar las emisiones industriales y energéticas.
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Impacto de la derogación
La revocación del dictamen implicaría la eliminación inmediata del requisito de establecer normas federales obligatorias sobre emisiones de gases de efecto invernadero para automóviles, además de debilitar el sustento jurídico de otras regulaciones ambientales vigentes.
La medida representa un fuerte giro en la política climática estadounidense y podría generar controversias legales, dado que la decisión original de la EPA se apoyó en un fallo de la Corte Suprema.
Estados Unidos es históricamente uno de los mayores emisores de gases contaminantes del mundo, por lo que el cambio normativo podría tener repercusiones tanto internas como en el escenario internacional.
Fuente: DW.
Imagen: Evan Vucci/AP Photo/dpa/picture alliance.


