El ingeniero saudí usó un chatbot de IA para planificar la operación y escondió el dispositivo en papel higiénico detrás de un televisor. Fue despedido y detenido el mismo día.
Abdulrahman Alfozan, ingeniero de OpenAI de 35 años y ciudadano saudí residente en Estados Unidos, fue acusado de colocar un dispositivo de grabación oculto en una sala de reuniones de la empresa en San Francisco, utilizada exclusivamente por ejecutivos para tratar información “altamente confidencial”. El dispositivo fue encontrado escondido en papel higiénico e insertado en un puerto USB detrás de un televisor.
Según la denuncia penal, Alfozan pasó varias semanas consultando a un chatbot de IA para planificar la operación, incluyendo cómo instalar el dispositivo de manera encubierta. También usó una herramienta interna de OpenAI para consultar las reuniones programadas en la sala objetivo. Además, al parecer utilizó la cuenta del chatbot de su cónyuge para hacer algunas de las consultas técnicas.
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El equipo de seguridad de OpenAI también encontró un segundo dispositivo en el bolso que Alfozan dejó olvidado en una sala de impresoras. Cuando recuperó el bolso en la oficina de objetos perdidos, reportó que faltaban una tarjeta de crédito, u$s500 en efectivo y dos AirPods, pero no mencionó el segundo micrófono.
El dispositivo utilizado fue un Seeed XIAO ESP32-S3 Sense, una placa del tamaño de un pulgar con micrófono, cámara y almacenamiento microSD, que se vende por u$s13,99. Los datos estaban cifrados y no pudieron ser accedidos. Alfozan fue despedido y detenido el viernes pasado. Si es declarado culpable, enfrenta hasta cinco años de prisión.
OpenAI declaró que no hay indicios de que haya accedido o sustraído pesos de modelos, código fuente o datos de clientes, y calificó el caso como “una cuestión de importancia nacional”.
Con información de Wired.


