Brigadistas del Splif combaten una seguidilla de focos provocados en la ladera norte del cerro Otto, una zona de difícil acceso, vegetación seca y viviendas próximas. Vecinos y autoridades temen una emergencia mayor.
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El Servicio Provincial de Lucha contra los Incendios Forestales (Splif) trabaja contrarreloj para contener seis focos ígneos iniciados de manera intencional en apenas 48 horas en el barrio Melipal, sobre la ladera norte del cerro Otto. El área —de fuerte pendiente, abundante vegetación seca y cercanía a viviendas— se convirtió desde el lunes en un punto crítico donde los brigadistas realizan ataques rápidos para evitar una propagación de grandes dimensiones.
Desde el organismo confirmaron que los incendios se originan siempre en el mismo sector, a pocos metros del final de la calle Corrientes, “a media ladera”, donde arden arbustos nativos, retamas y cipreses. Si bien por ahora la superficie afectada es mínima, las condiciones climáticas —sequía extrema, temperaturas elevadas y falta de lluvias— mantienen en alerta máxima a las autoridades.
“Son focos chicos, por suerte. No sabemos si son provocados por menores. La policía está investigando”, explicó Nelson Leal, subjefe del Splif Bariloche. Para reforzar la vigilancia, los brigadistas dejaron un móvil apostado en la zona, debido a que el acceso por los senderos es complejo y los responsables pueden huir por distintos caminos.
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La tensión aumentó por la tarde, cuando se reportó un nuevo foco en un pinar de grandes proporciones, también en Melipal. Desde la Delegación Cerro Otto pidieron no circular por la avenida Pioneros y recordaron que está prohibido subir por el acceso a Piedras Blancas para permitir el trabajo de los móviles de emergencia. Bomberos de Melipal y Protección Civil también participaron del operativo tras los llamados de los vecinos, quienes fueron los primeros en advertir las columnas de humo.
La actual situación no sorprendió a las autoridades. En pleno invierno, el jefe del Splif Río Negro, Orlando Báez, había advertido que el material vegetal mediano y grueso ya mostraba disponibilidad para arder, un fenómeno que solía aparecer recién en primavera avanzada. La combinación de sequía prolongada y aumento de construcciones en zonas boscosas generó un escenario que los especialistas califican como altamente sensible.
Las áreas más preocupantes para el verano son tres: Península San Pedro, Llao Llao y la ladera norte del cerro Otto, precisamente donde se concentraron los seis focos recientes. Son sectores donde se edificó masivamente, muchas veces con calles estrechas o sin habilitación, lo que complejiza el ingreso de vehículos de emergencia.
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Meses atrás, el Splif inició reuniones de prevención con la comunidad, anticipando un verano difícil. “Lo que pasó en El Bolsón se podría repetir en Bariloche. El combustible ya está listo para arder”, había alertado Báez.
Mientras tanto, los brigadistas continúan en guardia permanente, conscientes de que la intencionalidad y las condiciones ambientales podrían detonar una emergencia mayor en cuestión de minutos.
Fuente y foto: Diario Río Negro


