Alexander Zverev venció al kazajo Alexander Bublik por 7-6 (6), 4-6 y 7-6 (1), avanzó a los cuartos de final del Masters 1000 de Shanghai y quedó a un paso de seguir ampliando su palmarés. El alemán, que arrastra molestias en el tobillo derecho, se impuso tras más de dos horas de un partido cambiante y disputado hasta el último desempate.
El primer set se definió en el tie-break, después de que ambos conservaran sus servicios. Bublik llegó a disponer de un punto para quedarse con la manga y luego se puso 6-3 en el desempate, pero Zverev reaccionó y ganó cinco puntos consecutivos para llevarse el parcial. En el segundo, el kazajo consiguió un quiebre y se impuso por 6-4 para forzar un tercer set.
Las molestias físicas complicaron al alemán durante el encuentro. Zverev explicó que el dolor en el tobillo había comenzado en el partido anterior frente a Quentin Halys y que aumentó a medida que avanzaba el duelo con Bublik. “Al comienzo del primer set, también me sentía bien. Pero a medida que avanzaba el partido, hacia la mitad del segundo set, empezó a dolerme un poco más”, contó en conferencia de prensa.
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Pese al dolor, el tenista decidió continuar y terminó resolviendo el partido con autoridad en el desempate definitivo. “Nunca me he retirado de un partido de tenis en mi vida, excepto en Roland Garros 2022, cuando ya no podía ni caminar. Quiero que eso continúe. No quiero retirarme sin un motivo”, afirmó al recordar aquella lesión que lo obligó a abandonar la semifinal frente a Rafael Nadal.
En los cuartos de final, Zverev se medirá con el australiano Alex de Miñaur, ubicado entre los diez mejores del ranking y en plena lucha por clasificarse a las Finales ATP de Turín. El alemán domina el historial entre ambos por 8-4, aunque su estado físico será un factor importante de cara al próximo compromiso en Shanghai.
La eliminación de Carlos Alcaraz y el cierre anticipado de temporada de Jannik Sinner dejaron a Zverev con la posibilidad de terminar el año como número uno del mundo, un logro que sería inédito en su carrera. El alemán reconoció que todavía no terminó de dimensionarlo: “Creo que la emoción llegará cuando vea el N°1 junto a mi nombre. Sin duda será algo especial. Por ahora, sigo siendo el número 2 del mundo, lo cual es bastante gracioso”.
Fuente: ESPN.


