Desde resolver ejercicios matemáticos hasta generar textos complejos o simular un terapeuta, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una presencia cotidiana que crece a pasos agigantados. Herramientas como ChatGPT, Co-Pilot de Microsoft y Overview de Google ya superaron los cientos de millones de usuarios, marcando un antes y un después en la relación entre humanos y tecnología. Pero, ¿estamos preparados para usarla de forma consciente?
La científica canadiense Sasha Luccioni, investigadora en IA y referente en ética digital de la empresa Hugging Face, plantea que la IA puede ser tanto una herramienta poderosa como un riesgo si no se maneja con criterio. “La IA amplifica lo bueno y lo malo de la humanidad. Por eso, es clave mantener el control”, afirmó en una entrevista con la BBC. Desde su experiencia, propone cuatro preguntas fundamentales que toda persona debería hacerse antes de usar cualquier aplicación de inteligencia artificial.
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La primera es: ¿Cuál es la mejor herramienta para mis necesidades? Luccioni advierte que no todas las IA sirven para lo mismo. Mientras algunas son generalistas, otras están diseñadas para tareas específicas, como resolver problemas científicos o analizar recetas. Elegir bien evita frustraciones y reduce errores. Además, conocer las nuevas opciones ayuda a encontrar soluciones más precisas y responsables.
La segunda pregunta es ¿Se puede confiar en lo que responde la IA? La experta recuerda que estos modelos no siempre dicen la verdad. Muchas veces “alucinan” respuestas falsas pero verosímiles. Por eso recomienda revisar, contrastar y pensar críticamente cada respuesta que generan, sobre todo si se usan para temas escolares, laborales o de salud.
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Otra interrogante clave es ¿Qué información estoy compartiendo? Luccioni subraya que los datos personales introducidos en una IA pueden ser almacenados o reutilizados, incluso sin consentimiento explícito. Recomienda evitar compartir contenido sensible y siempre leer las políticas de privacidad. Casos como el bloqueo de ChatGPT en Italia o los cuestionamientos a DeepSeek en EE.UU. y Corea del Sur reflejan lo delicado del tema.
Por último, ¿Realmente necesito usar IA? No todo requiere inteligencia artificial, advierte Luccioni. Además del alto costo energético que implica su funcionamiento, sugiere no reemplazar el pensamiento crítico ni las decisiones éticas con tecnología. “La IA no puede decidir qué es bueno o malo por nosotros. Y si abusamos de ella, podríamos perder lo que nos hace humanos: la creatividad, la empatía y la conexión”, concluyó.
Fuente: BBC Mundo.


