El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, anunció hoy que Estados Unidos espera organizar vuelos chárter adicionales desde Afganistán para las personas que tengan la documentación de viaje necesaria, horas antes de que se abra una nueva ronda de negociaciones con el movimiento talibán en Qatar.
Blinken confirmó que «en las últimas horas» trabajó de manera coordinada con los talibanes para organizar vuelos chárter adicionales y que los islamistas se comprometieron a garantizar el pase libre para las personas «que tengan documentos de viaje correspondientes».
El secretario de Estado precisó que en este momento quedan unos 100 ciudadanos estadounidenses en Afganistán, luego de que varias familias lograran abandonar el país en los últimos días a través de la frontera terrestre, informó la agencia de noticias rusa Sputnik.
Blinken, quien se encuentra desde ayer en Doha y cenó anoche con el emir Tamin ben Hamad Al-Thani, expresó su gratitud por el «extraordinario apoyo de Qatar al tránsito de ciudadanos estadounidenses, de los aliados y de afganos en peligro», informó el Departamento de Estado.
El funcionario se reunirá esta noche con Mohammed ben Abderrahman Al-Thani, su homólogo de Qatar, país convertido en interlocutor de los talibanes en Afganistán y uno de los actores esenciales para la reapertura del aeropuerto de la capital afgana.
Luego se reunirá con responsables de Al Udeid, base militar estadounidense instalada en Qatar y en la que están albergados miles de refugiados afganos.
Se trata del primer viaje a la región de altos responsables estadounidenses desde la toma del poder de los talibanes el 15 de agosto, y la partida dos semanas más tarde de los últimos estadounidenses presentes en Kabul.
Los talibanes aseguraron ayer que controlan todo Afganistán, tras afirmar haber capturado el valle del Panjshir, donde el jefe de la resistencia local Ahmad Masud llamó a «levantarse» contra el nuevo régimen.
Además, un comandante talibán llevó hoy a un grupo de periodistas a una base militar estadounidense para mostrarles las condiciones en las que había quedado el lugar tras la partida de Estados Unidos.
«¡Los dejamos irse tranquilamente y mira lo que hicieron!», criticó el comandante talibán Hasnain cerca de Kabul, mostrando un amasijo de vehículos, edificios y municiones destruidos en la que fuera la última base de la CIA en Afganistán, según la agencia de noticias AFP.


