Al cumplirse tres décadas del genocidio de Srebrenica, el presidente bosnio Denis Becirovic advirtió que “las políticas que llevaron al genocidio siguen siendo una amenaza real”. Durante su discurso en el Centro Conmemorativo de Potocari, denunció que desde Serbia aún se relativiza la masacre de más de 8.000 musulmanes bosnios a manos del Ejército de la República Srpska en julio de 1995.
“El genocidio contra los bosnios no fue un accidente. Fue planificado, financiado y ejecutado con brutalidad. Y hay quienes hoy siguen negando su existencia o minimizando la responsabilidad”, afirmó Becirovic. Para el mandatario, solo un Estado fuerte podrá evitar que se repitan crímenes de tal magnitud en Europa. El conflicto, que dejó heridas profundas en Bosnia y Herzegovina, sigue afectando la estabilidad política de la región.
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Desde la comunidad internacional también se alzaron voces. Christian Schmidt, alto representante para Bosnia y Herzegovina, remarcó que la negación del genocidio “no puede tener cabida en un país que pretende avanzar hacia la paz”. La ceremonia estuvo marcada por la identificación y entierro de siete nuevas víctimas, mientras que aún se desconoce el paradero de más de 1.000 personas.
Las autoridades europeas hicieron un llamado firme al reconocimiento de la verdad histórica. “La Unión Europea nunca olvidará lo que ocurrió en esta ciudad”, declaró Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. La funcionaria recordó que la masacre fue una falla de la comunidad internacional y llamó a los líderes regionales a asumir su responsabilidad en la reconciliación.
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A 30 años del peor crimen cometido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, Bosnia intenta mantener viva la memoria, pero también reforzar la alerta: sin justicia ni reconocimiento pleno, el riesgo de que la historia se repita no desaparece. Mientras tanto, la negación del genocidio por parte de sectores serbios sigue siendo un obstáculo para la convivencia y el futuro europeo del país.
Fuente: Europa Press.


