Dos estudios publicados en Nature revelan la extracción y análisis de proteínas en dientes fosilizados de rinocerontes, elefantes e hipopótamos extintos, extendiendo el límite conocido de supervivencia molecular mucho más allá del ADN antiguo.
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Un equipo internacional de científicos ha logrado extraer y secuenciar proteínas almacenadas en fósiles dentales con una antigüedad que oscila entre los 21 y 24 millones de años, un récord que supera ampliamente los anteriores registros de proteínas fosilizadas, según informaron dos investigaciones publicadas el miércoles 9 de julio de 2025 en la revista Nature.
Durante décadas, la búsqueda de ADN antiguo en restos fósiles ha sido la principal vía para comprender la evolución de especies extintas, aunque la durabilidad del ADN es limitada, con un máximo aproximado de dos millones de años. En cambio, las proteínas, que forman la maquinaria celular y están codificadas por el ADN, poseen una resistencia mucho mayor al paso del tiempo, lo que ha abierto una nueva era en el estudio evolutivo, denominada paleoproteómica.
Los estudios se enfocaron en fragmentos dentales de cinco especies extintas de rinocerontes, elefantes e hipopótamos provenientes de la región de Turkana, en Kenia, con edades entre 1.5 y 18 millones de años, y de un fósil de rinoceronte hallado en el cráter de Haughton, Nunavut, Canadá, con hasta 24 millones de años. La preservación en un ambiente frío y seco, como el ártico canadiense, se consideraba óptima para conservar proteínas, pero la sorprendente conservación en el clima cálido de Kenia desafía esas expectativas.
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“Estas proteínas, enterradas en el interior del esmalte dental, la estructura más dura del cuerpo animal, pueden conservarse millones de años”, explicó Daniel Green, biólogo evolutivo de la Universidad de Harvard y autor principal del estudio de Kenia. “Esto abre una nueva frontera para investigar la historia evolutiva, incluso de especies demasiado antiguas para conservar ADN, como algunos homínidos y, potencialmente, los dinosaurios”.
Ryan Sinclair Paterson, investigador del Instituto Globe en la Universidad de Copenhague y autor del estudio canadiense, agregó que las proteínas permiten aclarar relaciones evolutivas profundas y pueden revelar detalles como el parentesco y el sexo biológico de organismos extintos.
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Estos avances no solo extienden el rango temporal para estudiar la evolución molecular, sino que también prometen aportar información sobre el linaje humano y otros mamíferos antiguos. Timothy Cleland, coautor del trabajo en Kenia, señaló la importancia de estos hallazgos para futuras investigaciones sobre los antepasados humanos en la cuenca de Turkana.
Por ahora, aunque la cantidad de proteínas detectables disminuye en fósiles más antiguos, los científicos confían en que mejoras en las técnicas de extracción y análisis podrían algún día permitir estudiar proteínas fósiles de la era Mesozoica, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.
Fuente y foto: DW


