Las 28 hectáreas de olivos ubicadas en el acceso norte de Las Grutas, en Río Negro, atraviesan una situación crítica tras ocho meses sin riego, luego de la interrupción del suministro de agua reutilizada proveniente del sistema cloacal. El emprendimiento, que durante años fue presentado como un modelo productivo y ambiental, hoy muestra signos visibles de deterioro.
El establecimiento, denominado Olivos Patagónicos, se riega desde su creación con efluentes tratados. Sin embargo, la construcción de una nueva planta de tratamiento cloacal, inaugurada en octubre de 2021 y ubicada detrás del cerro Banderita, alteró el esquema histórico de provisión de agua y dio inicio a una serie de reclamos por parte del propietario, Carlos Sylwan.
Según relató el productor, desde la puesta en funcionamiento de la nueva planta el suministro se volvió irregular hasta cortarse por completo entre abril y mayo del año pasado. En una zona donde toda la actividad productiva depende del canal Pomona–San Antonio, la falta de alternativas de abastecimiento dejó a los olivares sin posibilidad de riego.
MIRÁ TAMBIÉN: La deuda externa privada crece casi US$13.000 millones en un año
La situación también afecta al campo de golf lindero, que utilizaba el mismo sistema. Durante años, el caño derivador de la planta vieja permitió promocionar la reutilización de líquidos cloacales, y el emprendimiento olivícola era una parada habitual en recorridas oficiales por su impacto ambiental y turístico.
La producción de aceite llegó a tener proyección nacional e internacional: el aceite de Las Grutas se servía en restaurantes de prestigio como Don Julio y El Preferido de Palermo, vínculos comerciales que se perdieron ante la caída del rendimiento. Actualmente, las más de 10.500 plantas sobreviven, pero ya no producen a escala comercial.
Sylwan aseguró haber advertido la situación con anticipación y haber pedido garantías de continuidad antes incluso de la construcción de la nueva planta. Hoy, el conflicto se centra en el Departamento Provincial de Aguas (DPA), que administra el sistema cloacal y ofreció como única alternativa que el productor retire el agua desde la nueva planta, una opción que demandaría una inversión estimada entre US$150.000 y US$200.000.
MIRÁ TAMBIÉN: Alerta roja por calor extremo en siete provincias
El productor considera que existe una solución técnica simple, como mantener una pileta de la planta vieja como reservorio, pero denuncia falta de voluntad política. En una región con apenas 250 milímetros de lluvias anuales, cuando el olivo necesita cerca de 1.000 milímetros, la falta de riego compromete de forma directa la viabilidad del proyecto.
Pese a los reclamos ante distintos organismos provinciales, aún no hay una respuesta definitiva. Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo evitaron pronunciarse y señalaron que se trata de un problema del DPA. Mientras tanto, los olivares se marchitan y un emprendimiento emblemático de Las Grutas queda al borde de desaparecer.
Fuente: Más Producción.


