El Departamento del Tesoro autorizó este miércoles ventas de crudo y derivados a Cuba siempre que el combustible sea destinado exclusivamente a ciudadanos y empresas del sector privado en la isla, en un gesto inédito en medio de la crisis energética que atraviesa el país caribeño.
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En una decisión inusual en su política hacia la isla, el Gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles que permitirá la exportación de petróleo, gas y derivados energéticos a Cuba, pero con una condición clave: las ventas solo podrán concretarse si el combustible va directamente a ciudadanos o empresas del sector privado cubano, excluyendo a cualquier entidad estatal o militar.
La medida fue comunicada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que detalló en una nota explicativa que las transacciones podrán autorizarse bajo la figura de la Excepción de Licencia SCP (“Support for the Cuban People”), siempre que las exportaciones de productos petroleros y gas sean para uso personal o actividades económicas privadas, incluidas las necesidades humanitarias.
Esta flexibilización sucede en un contexto marcado por una grave crisis energética en Cuba, profundizada tras las sanciones estadounidenses que surgieron después del arresto del líder venezolano Nicolás Maduro y el control norteamericano sobre los envíos de crudo venezolano, que durante décadas fueron cruciales para el suministro en la isla.
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La medida representa un cambio importante en las relaciones económicas entre Washington y La Habana, ya que por primera vez en casi siete décadas se abre la puerta a que empresas privadas cubanas importen combustible extranjero, un sector que en el régimen comunista estuvo tradicionalmente bajo control estatal.
En la práctica, esta autorización podría permitir que compañías energéticas estadounidenses u otras empresas inscritas en el mercado internacional vendan crudo y derivados a intermediarios o directamente a pequeños importadores de Cuba, siempre que se garantice que los beneficios lleguen al público civil y al sector privado, no al gobierno.
La decisión también llega en un momento en que otros proveedores de combustible —como México— han reducido o suspendido envíos a la isla bajo presión de Washington, complicando aún más la situación energética de Cuba, que produce menos de lo necesario para cubrir su demanda.
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Autoridades estadounidenses han aclarado que esta política no cambia las sanciones generales ni levanta el embargo, sino que simplemente establece un marco mediante el cual ciertas transacciones con Cuba pueden ser autorizadas si cumplen las condiciones específicas de uso privado o humanitario.
La medida fue anunciada en paralelo a gestiones diplomáticas en el Caribe, donde funcionarios estadounidenses han señalado que la estabilidad regional depende también de abordar la crisis económica y energética que enfrenta Cuba.
Fuente y foto: DW


