Un grupo de investigadoras del CONICET, en alianza con la empresa misionera Plastimi SRL, trabaja en el desarrollo de bolsas biodegradables elaboradas a partir de almidón de mandioca. El proyecto, que se lleva adelante en el Instituto de Materiales de Misiones (IMAM), busca generar bioplásticos de producción nacional a partir de un recurso propio de la región.
La iniciativa surge en un contexto en el que Argentina no produce este tipo de materiales y depende de resinas importadas desde Europa, principalmente derivadas del almidón de maíz. Con el nuevo desarrollo, se apunta a reducir costos, sustituir importaciones y disminuir el impacto ambiental generado por los plásticos tradicionales derivados del petróleo.
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El programa, liderado por las investigadoras Cristina Area y Pamela Cuenca, incluye el diseño de pellets biodegradables que podrán utilizarse para fabricar bolsas y películas flexibles. El trabajo incorpora un enfoque de economía circular mediante aditivos obtenidos de residuos de la industria forestal, como micro y nanocelulosa, para mejorar las propiedades del material final.
El vínculo entre el IMAM y Plastimi se profundizó tras la adquisición de una extrusora pelletizadora piloto gracias a un proyecto PICTA en 2021, que permitió iniciar las primeras pruebas. Desde 2025, la maquinaria se encuentra instalada en comodato en la planta de la empresa en el Parque Industrial de Posadas, lo que acelera el desarrollo al permitir ensayos en escala piloto-industrial con capacidades de hasta 35 kilos por hora.
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Además de bolsas biodegradables, el equipo trabaja en materiales para agroinsumos, incluidos films de cobertura vegetal para cultivos como tomate y Cannabis Sativa medicinal, productos que tampoco se fabrican actualmente en el país. El objetivo final es transferir tecnología local que permita agregar valor en origen y posicionar a Misiones como referente nacional en bioplásticos.
Fuente: Conicet.


