Tras el anuncio del nuevo gobierno, decenas de personas pasaron la noche frente a penales como El Rodeo y El Helicoide, mientras las liberaciones avanzan a cuentagotas y sin información oficial.
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La esperanza se mezcló con la desesperación frente a las cárceles venezolanas. Desde el jueves, familiares de presos políticos comenzaron a concentrarse en distintos penales del país luego de que el nuevo gobierno anunciara la liberación de “un número importante” de detenidos. Sin embargo, con el paso de las horas, la falta de información oficial y la escasa cantidad de excarcelaciones confirmadas profundizaron el clima de angustia.
Uno de los casos que conmovió fue el de Dilsia Caro, de 50 años, quien viajó más de 170 kilómetros desde Maracay hasta Guatire, en las afueras de Caracas, apenas escuchó la noticia. Tomó cinco autobuses y pasó la noche frente a la cárcel de Rodeo I, donde su esposo Noel Flores permanece detenido desde 2023 por un mensaje crítico contra el gobierno en WhatsApp. “Dormí un ratico en el carro. Veo esto como una burla sabiendo que dieron la orden de liberarlos”, expresó.
Como ella, unas 30 personas se congregaron frente al penal, al igual que en otros centros emblemáticos de detención de presos políticos, como El Helicoide. Allí, familiares, activistas y organizaciones de derechos humanos convocaron a vigilias mientras aguardaban novedades. Aunque en algunos momentos circularon versiones sobre la llegada de boletas de excarcelación, las horas transcurrieron sin que se concretaran salidas masivas.
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Organizaciones no gubernamentales indicaron que, casi 30 horas después del anuncio oficial, solo se habían confirmado entre ocho y once liberaciones. Entre ellas figuran los dirigentes opositores Enrique Márquez y Biagio Pilieri, además de la activista Rocío San Miguel y otros ciudadanos de nacionalidad española que ya viajaron a Madrid. La cifra contrasta con las expectativas generadas y alimenta el malestar entre las familias.
“Estoy esperanzado, acá me quedaré el tiempo que sea posible”, señaló Jairo Bethermytt, cuyo hijo lleva seis años detenido acusado de estar vinculado a un atentado contra Nicolás Maduro. A su lado, Shakira Ibarreto, hija de un policía arrestado en 2024, contó que pudo verlo brevemente. “No sabía nada. Estaban incomunicados desde diciembre. Cuando les contamos lo que pasó, los presos comenzaron a gritar y aplaudir”, relató.
El anuncio de las excarcelaciones se produjo tras la asunción de Delcy Rodríguez en la presidencia, luego del derrocamiento de Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar un juicio por narcotráfico. Desde Washington, la Casa Blanca sostuvo que el gesto responde a la presión internacional. Sin embargo, en las puertas de las cárceles el panorama sigue dominado por la incertidumbre.
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El Comité por la Libertad de los Presos Políticos estima que hay alrededor de 1.200 detenidos por razones políticas en Venezuela, mientras que Foro Penal registra al menos 806, incluidos 175 militares. Muchos familiares aseguran no tener información sobre el paradero o el estado de salud de sus seres queridos.
“No sé nada de mi hermano desde hace seis meses”, denunció Maira Morales. “Tengo 43 días sin saber nada de mi hijo”, agregó entre lágrimas Mireya Martínez. A pocos metros, Marili del Carmen Rodríguez aguardaba noticias sobre su hijo Carlos, detenido en septiembre. “No sé si está aquí, pero tengo la esperanza”, dijo.
Mientras caía la noche, los familiares seguían apostados frente a los penales. Algunos cantaban el himno, otros rezaban o sostenían carteles. La promesa de liberaciones abrió una expectativa que, por ahora, se mantiene suspendida entre la fe y la frustración.
Fuente y foto: Infobae


