Una nueva ráfaga de lluvias torrenciales azota el sur de Brasil, exacerbando la crisis tras inundaciones históricas que ya han dejado 137 muertos y más de 618.000 desplazados. En Rio Grande do Sul, estado fronterizo con Argentina y Uruguay, la situación es especialmente crítica, con el 90 % de los municipios afectados.
La ciudad de Porto Alegre, capital del estado, enfrenta desafíos adicionales, con patrullas de policía navegando por las áreas inundadas para prevenir robos en casas y tiendas evacuadas.
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El Gobierno local ha tomado medidas para reforzar la seguridad durante la emergencia, incluso convocando a agentes en la reserva.
Las autoridades informan que más de 2,1 millones de personas han resultado damnificadas por las crecidas de ríos, y el número de desplazados supera los 600.000, con miles buscando refugio en albergues improvisados.
La situación sigue siendo crítica y las lluvias adicionales complican aún más las labores de rescate y recuperación en la región afectada.
FUENTE: DW.





