Desde hace ocho años, una abuela y su hija —madre de la menor— luchan para que la Justicia intervenga y les brinde protección, tras denunciar que la niña habría sido víctima de abuso sexual presuntamente cometido por su progenitor. Un calvario que, según relatan, no ha encontrado respuesta efectiva pese al tiempo transcurrido.
La abuela de la niña brindó un testimonio conmovedor en diálogo con Radio 3. Expresó la profunda angustia que atraviesan y relató que, pese a contar —según afirma— con informes de profesionales de la salud que acreditarían la existencia del abuso, no han obtenido respuestas concretas. «No es una denuncia inventada, es real», sostuvo, al tiempo que describió el impacto devastador que la situación ha tenido en la vida de su nieta.
La causa civil fue trasladada a Trelew, ciudad donde residen la menor y su madre. Al respecto, la mujer expresó: «Tengo fe en la jueza de Trelew, espero con todo mi corazón que ella decida en favor de la niña, no en favor de los abusadores». Y agregó con angustia: «Por favor, tiene en sus manos la vida de esta niña, protéjala».
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La instancia penal, en tanto, se desarrolla en Puerto Madryn, por ser el lugar donde presuntamente ocurrieron los hechos denunciados. En ese fuero está previsto que el próximo 25 de abril se lleve a cabo una nueva audiencia, en la que la madre de la menor solicitará constituirse como querellante en la causa.
Según el relato de la abuela, la niña habría sido sometida a instancias judiciales que, lejos de contenerla, la expusieron a situaciones de extrema angustia. Señaló que en el fuero de familia no habría sido escuchada de manera adecuada y que, pese a manifestar su negativa, se habrían impulsado procesos de revinculación con el entorno denunciado, lo que —afirma— incrementó su temor y sufrimiento. Describió estos episodios como «terribles» y sostuvo que la menor vive atemorizada.
Asimismo, indicó que el progenitor no habría mantenido vínculo afectivo ni responsabilidad económica con la niña, y cuestionó la insistencia en restablecer esa relación. En ese sentido, pidió expresamente la intervención de la Justicia de Trelew, apelando a la sensibilidad de la magistrada para que priorice la protección de la menor por sobre cualquier otro interés.
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También manifestó preocupación por el estado de salud de la niña, quien se encontraría afectada tanto física como emocionalmente. Afirmó que la menor recuerda lo ocurrido y rechaza cualquier contacto con el entorno denunciado. Según expresó, no se le habría permitido acceder a instancias como la Cámara Gesell ni contar con representación legal propia, pese a que la legislación lo contempla.
En un tono crítico, cuestionó el accionar judicial al considerar que no se han garantizado los derechos de la niña. «Fue doblemente vulnerada», afirmó, aludiendo tanto al presunto abuso como al tratamiento recibido en el ámbito institucional. También planteó interrogantes sobre posibles responsabilidades en torno al acusado, en un caso que ha atravesado múltiples instancias sin resolución definitiva.
El caso, que continúa en desarrollo, vuelve a poner en el centro del debate la actuación del sistema judicial frente a situaciones de violencia sexual intrafamiliar y la necesidad urgente de incorporar de manera efectiva la perspectiva de género y de infancia en cada etapa del proceso. Mientras tanto, la familia permanece a la espera de decisiones que garanticen protección, justicia y reparación para la niña.


