El presidente de Chile presentó una estrategia de control migratorio que incluye barreras físicas de hasta cinco metros, drones y un mayor despliegue militar en la frontera con Perú y Bolivia.
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El presidente de Chile, José Antonio Kast, presentó este lunes el denominado “Plan Escudo Fronterizo”, una estrategia de seguridad destinada a reforzar el control migratorio en la frontera norte del país mediante barreras físicas, tecnología de vigilancia y mayor presencia militar.
La iniciativa contempla la construcción de zanjas, muros y rejas de hasta cinco metros de altura en sectores estratégicos de la frontera con Perú y Bolivia, además de la instalación de alambradas y sistemas de monitoreo con drones autónomos para detectar cruces irregulares.
El anuncio fue realizado durante una gira oficial por complejos fronterizos y bases militares del norte chileno. En la actividad, el mandatario estuvo acompañado por la ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert; el ministro del Interior, Claudio Alvarado; y el titular de Defensa Nacional, Fernando Barros.
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Según explicó el gobierno, el plan también contempla profundizar las fosas ya existentes en la zona limítrofe y abrir nuevas excavaciones para impedir el paso de personas por sectores no habilitados. Estas obras se complementarán con sensores optrónicos, mejoras en los sistemas de comunicación y una ampliación del despliegue de las fuerzas armadas en áreas estratégicas.
La ofensiva contra la migración irregular fue una de las primeras decisiones adoptadas por Kast tras asumir la presidencia. En sus primeras horas en el cargo firmó decretos que ordenan a sus ministros promover cambios legales para desincentivar el ingreso clandestino al país y revisar las normas sobre el uso de la fuerza en controles fronterizos.
Entre las medidas impulsadas figura también la denominada “Política Nacional de Cierre Fronterizo”, que instruye a los ministerios de Interior, Defensa y Bienes Nacionales a reforzar la vigilancia en el norte chileno con equipamiento militar y tecnología avanzada.
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El debate sobre la migración ha ganado protagonismo en la agenda política del país durante los últimos años. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas, la población migrante se duplicó desde 2017 y actualmente representa más del 8 % de los habitantes del país.
Las estimaciones oficiales indican que más de 330.000 personas se encuentran en situación migratoria irregular, en su mayoría provenientes de Venezuela.
Sin embargo, informes de la Organización Internacional para las Migraciones señalan que cerca de un millón de venezolanos viven actualmente en Chile y que la mayoría se encuentra integrada en la economía formal. Según ese organismo, la población migrante aporta alrededor del 1,03 % de los ingresos fiscales del país, equivalente al 0,15 % del producto interno bruto.
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En paralelo, cifras oficiales muestran que los ingresos irregulares por pasos fronterizos no habilitados han disminuido un 54 % en comparación con el pico registrado durante la crisis migratoria de hace cuatro años.
Con el nuevo plan, el gobierno chileno busca reforzar el control territorial en la frontera norte y consolidar una política migratoria más restrictiva, en medio de un debate regional cada vez más intenso sobre seguridad, movilidad humana y control de fronteras.
Fuente y foto: EFE


