El Gobierno anunció una reducción gradual de impuestos a los celulares, lo que encendió las alarmas en Tierra del Fuego. La medida, aún sin oficialización, podría afectar el empleo y la producción en la provincia.
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La decisión del Gobierno nacional de eliminar progresivamente los aranceles a la importación de celulares generó una fuerte reacción en Tierra del Fuego, donde actualmente se produce la mayoría de los teléfonos vendidos en el país. El anuncio, que también incluye la reducción de impuestos internos sobre otros productos electrónicos, fue interpretado por sectores políticos y empresarios como una amenaza directa al régimen de promoción industrial vigente desde hace más de medio siglo.
El gobernador fueguino Gustavo Melella fue uno de los primeros en manifestarse: “Nos preocupa profundamente este anuncio, que representa un golpe muy duro para nuestra industria”, afirmó, y atribuyó la medida a presiones del Fondo Monetario Internacional sobre el presidente Javier Milei. En la misma línea se expresó la senadora Cristina López, quien advirtió sobre el posible impacto en términos de “desempleo y desinversión”. Por su parte, el senador radical Pablo Blanco fue aún más contundente: “Milei firmó el certificado de defunción de Tierra del Fuego”.
Desde el Gobierno, el vocero Manuel Adorni respondió a las críticas en redes sociales: “Al kirchnerismo se le terminan los privilegios y por eso están nerviosos. No hay nada que temer. Señores, la libertad avanza”.
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El sector empresarial aún procesa los cambios. Algunas empresas fabricantes analizan el impacto con cautela, reconociendo que la baja arancelaria podría favorecer la importación pero también generar una presión para bajar precios en la producción nacional. “Nos vamos a adaptar, seguiremos con Tierra del Fuego o importaremos. Haremos lo mejor para nuestros clientes”, señalaron desde una de las principales marcas de smartphones, sin declaraciones formales hasta tener detalles más claros del decreto.
Mientras tanto, la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte) advirtió que la medida podría comprometer la competitividad del régimen. Aunque la baja de impuestos internos es celebrada por reducir el “costo argentino”, también abre la puerta a una mayor presencia de productos importados, que ahora pagarían menos tributos.
Según cifras del sector, en 2024 se produjeron 5,5 millones de celulares en la isla, y 1,4 millones en el primer trimestre de 2025. No obstante, el contrabando representa un desafío paralelo: se estima que uno de cada tres teléfonos se vende de manera ilegal. La nueva política podría reducir ese incentivo, pero también sumar presión sobre la producción nacional legal.
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Desde el análisis económico, el experto Juan Carlos Hallak evaluó que habrá margen para competir con celulares importados más baratos. Además, destacó que el cambio podría mejorar la recaudación fiscal mediante el IVA, y que no necesariamente implica una crisis terminal para el régimen fueguino, ya que el ensamblaje de celulares representa solo un cuarto del empleo total generado.
El debate está abierto y, más allá de las posiciones ideológicas, las empresas esperan definiciones oficiales. Mientras tanto, la industria local permanece en alerta, con un futuro cada vez más incierto.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


