Argentina, Brasil y Chile lideran una época dorada de descubrimientos paleontológicos que reconfigura lo que se sabía sobre la evolución de estos animales en todo el planeta.
Los descubrimientos de los paleontólogos latinoamericanos suman y siguen, y abren nuevas perspectivas para entender el desarrollo de la vida. Por novedad, calidad y cantidad de hallazgos en las últimas décadas, América del Sur ha sido llamada «El Dorado» de los dinosaurios. Aquí fue encontrado el más grande del mundo, y aparecen fósiles que obligan a reinterpretar lo que se sabía hasta ahora sobre estos seres y el ambiente en el que vivieron.
«Estamos viviendo una época de oro», dice Fernando Novas, paleontólogo de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara e investigador superior del CONICET. Argentina, Brasil y Chile lideran la región con una férrea disciplina, importantes descubrimientos y publicaciones en revistas científicas internacionales.
Entre los hitos más destacados está el Patagotitan mayorum, el animal terrestre más grande del mundo: un herbívoro de más de 35 metros de largo descubierto en Chubut, Patagonia argentina, en 2012. «No fue un único caso aislado, sino que era un hervidero de especies de dinosaurios gigantes a lo largo de millones de años en el Cretácico. Fueron un éxito evolutivo», explica Novas.
En La Rioja, noroeste de Argentina, en 2018 se localizó uno de los dinosaurios más antiguos del planeta: el Huayracursor jaguensis, que habría vivido hace unos 230 millones de años. Según Novas, los hallazgos en esa zona y en Brasil tienen un «impacto importante en el conocimiento del origen de los dinosaurios y de los antepasados de los mamíferos».
En Chile, el Chilesaurus diegosuarezi, descubierto hace 20 años en los Andes patagónicos, cambió lo que se sabía sobre la evolución de los dinosaurios. «Es un enigma evolutivo, aún se sigue debatiendo dónde situarlo, con quién está emparentado», comenta Novas. Rodrigo Otero, paleontólogo de la Universidad de Chile, agrega que «los grandes hallazgos continentales son del lado de Brasil y Argentina, y los marinos predominan en el lado chileno».
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La reciente aparición de un anquilosaurio en Magallanes, en el extremo sur de Chile, echó por tierra la idea de que este grupo de dinosaurios acorazados se ubicaba solo en el hemisferio norte. «Es una locura. Poco antes de la gran extinción de los dinosaurios, aparece en el extremo sur de Sudamérica», indica Otero, quien también confirmó la presencia de dinosaurios terrestres en la playa de Algarrobo, junto a plesiosaurios marinos.
A pesar del nivel de los equipos sudamericanos, persisten desafíos. «Hay mucho que explorar, pero pocas personas explorando e investigando y poca fuente de financiamiento», advierte Otero. Países como Perú, Ecuador, Venezuela, Colombia y Bolivia tienen yacimientos importantes que todavía no fueron investigados por falta de condiciones y recursos.
Novas se muestra optimista sobre lo que queda por descubrir: «Si excavamos en Sudamérica, es altamente probable que encontremos novedades enormes, que no se descubren en otro continente, y capítulos de un libro que no tenemos». Y cierra con una comparación directa: «A diferencia de El Dorado, donde no encontraron nada, aquí es altamente probable que se encuentren cosas espectaculares, novedosas y propias. El oro lo vamos a tener en las manos».
Con información de DW



