La empresa Manisur S.A., una de las principales procesadoras de maní de Córdoba, solicitó su quiebra voluntaria ante la Justicia de La Carlota. La compañía, radicada en Santa Eufemia, atraviesa una situación de insolvencia que calificó como “definitiva e irremediable” y enfrenta un pasivo de $20.337 millones frente a activos por $15.472 millones.
Manisur fue fundada en 1992 y durante más de tres décadas construyó una cadena productiva que incluye la multiplicación de semillas, producción agrícola, almacenamiento, acondicionamiento, selección y exportación de maní. Sus productos llegaron a mercados de la Unión Europea, Reino Unido, Australia, Estados Unidos, Canadá, China y distintos países de América Latina.
En su último balance, la compañía registró una pérdida de $6.811 millones y advirtió que no cuenta con recursos para afrontar la cuarta cuota del acuerdo concursal, cuyo vencimiento está previsto para el 10 de octubre de 2026. El directorio recibió la instrucción unánime de la asamblea de accionistas para iniciar el proceso de quiebra.
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La empresa ya había atravesado una crisis financiera y conseguido un acuerdo concursal homologado judicialmente. Sin embargo, logró cumplir con las cuotas correspondientes hasta 2025 y sostuvo que la acumulación de factores adversos durante el último ejercicio hizo imposible mantener ese esquema.
Según la presentación judicial, uno de los factores que desencadenó la crisis fue el incumplimiento de El Socorro, empresa cuyo presidente también ocupa ese cargo en Nuttin, accionista de Manisur con el 27,71% del capital. A comienzos de 2026, ambas compañías habían acordado la entrega de unas 8.000 toneladas de maní para procesamiento y comercialización.
A partir de ese compromiso, Manisur realizó tareas de mantenimiento en su planta, incorporó trabajadores temporarios, asumió contratos de exportación y tomó prefinanciaciones por US$350.000. Sin embargo, cuando debía concretarse la entrega de la materia prima, El Socorro comunicó que destinaría el maní a sus propios compromisos, según consta en la presentación judicial.
La falta de materia prima impidió que Manisur pudiera sostener su actividad y también dificultó la obtención de financiamiento y el cumplimiento de los contratos de exportación. La empresa quedó sin producción y con deudas con proveedores y trabajadores. Además, concluyó anticipadamente la temporada de 65 empleados de prestación discontinua y redujo la jornada del resto del personal.
La situación genera un fuerte impacto en Santa Eufemia, localidad de unos 2.500 habitantes ubicada a 240 kilómetros de la ciudad de Córdoba, donde Manisur era la principal fuente de empleo. La empresa, que durante años desarrolló una actividad exportadora con presencia en numerosos mercados internacionales, quedó ahora a la espera de la resolución judicial sobre el pedido de quiebra.


