La decisión de OpenAI de eliminar una versión de su sistema generó reacciones emocionales y protestas en distintas partes del mundo.
La reciente eliminación de una versión del sistema conversacional de OpenAI provocó una fuerte reacción entre usuarios que habían construido vínculos cotidianos con la herramienta. La medida, aplicada en febrero, impactó especialmente en quienes utilizaban ese modelo como compañía emocional.
Entre los casos más comentados aparece el de Esther Yan, guionista y novelista que relató haber desarrollado una relación simbólica con su asistente virtual. La escritora llegó incluso a organizar una ceremonia de boda online en 2024 y sostuvo que el vínculo se volvió parte de su rutina diaria.
La investigadora Huiqian Lai, de la Syracuse University, analizó miles de publicaciones en redes sociales y detectó que una parte significativa de los usuarios consideraba al sistema más que una herramienta. Muchos lo definían como un acompañante emocional y manifestaron angustia tras su salida.
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El descontento se amplificó a nivel global. En plataformas digitales circularon mensajes con pedidos para revertir la decisión, críticas dirigidas al CEO Sam Altman y reclamos a inversores como Microsoft y SoftBank. Incluso se reunieron miles de firmas en campañas para mantener la versión activa.
Especialistas compararon la reacción con lo ocurrido anteriormente con plataformas de compañía virtual como Replika y Soulmate. Sin embargo, remarcan que el impacto actual es mayor por el rol central que estas tecnologías tienen en la vida diaria de millones de personas.
Según reportes difundidos por WIRED, el episodio dejó en evidencia el nivel de apego que algunos usuarios desarrollan con sistemas de inteligencia artificial y el debate sobre el control de datos y la continuidad de estas experiencias digitales.
Con información de WIRED.


