Wim Wenders, una de las voces más influyentes del Nuevo Cine Alemán, cumple hoy 80 años y sigue tan vigente como en los años setenta, cuando junto a Herzog, Fassbinder y otros jóvenes revolucionó el lenguaje cinematográfico. Nacido en Düsseldorf en 1945, su camino hacia la cámara fue tan zigzagueante como apasionado: de los estudios de medicina y filosofía a la Cinémathèque Française, donde alimentó su voraz cinefilia viendo hasta cuatro películas por día.
Su debut en el largometraje llegó en 1970 con Verano en la ciudad, y rápidamente se consolidó con títulos como Alicia en las ciudades, Falso movimiento y El curso del tiempo. El reconocimiento internacional llegó con El amigo americano y se consagró en 1984 con París, Texas, Palma de Oro en Cannes, una historia profundamente humana que lo colocó en el centro del cine mundial.
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Dueño de una estética visual inconfundible, Wenders no solo exploró la narrativa, sino que se adentró en el documental con la misma sensibilidad: Buena Vista Social Club, Pina, La sal de la tierra y Tokyo-Ga son solo algunos ejemplos de su capacidad para retratar realidades con una mirada única. Su vínculo con la fotografía es igual de fuerte, convirtiéndose en un referente internacional en exposiciones y publicaciones.
Lejos de retirarse, Wenders sorprendió en 2023 con Perfect Days, inspirada por la obra del japonés Yasujirō Ozu. La película, nacida de un encargo en Tokio, fue aplaudida en Cannes y considerada por muchos como una de sus obras maestras más recientes. Con esta cinta, el director volvió a demostrar que su capacidad para encontrar poesía en lo cotidiano sigue intacta.
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A lo largo de su carrera, Wim Wenders ha filmado en cuatro continentes, colaborado con artistas de la talla de U2 y Lou Reed, y dejado un legado que atraviesa generaciones. A los 80 años, su cine continúa siendo una brújula para entender que las historias, cuando se cuentan con verdad y belleza, no tienen fecha de caducidad.
Fuente: La Nación.


