El Tribunal Oral Federal de San Luis atribuyó responsabilidades por el fallecimiento de José Javier Bechis, ocurrido en 2019 en un polígono de Salinas del Bebedero. Las condenas alcanzaron a cuatro integrantes del Ejército y a otro aspirante a soldado voluntario.
El Tribunal Oral Federal de San Luis condenó a cinco personas por su responsabilidad en la muerte de José Javier Bechis, un aspirante a soldado voluntario que falleció en septiembre de 2019 durante una jornada de instrucción y prácticas de tiro en Salinas del Bebedero.
El hecho ocurrió el 2 de septiembre de ese año, cuando unos 50 aspirantes participaban de ejercicios con fusiles FAL. Según se estableció durante el juicio, el aspirante Elías Luciano Muñoz no completó correctamente el procedimiento de descarga y abandonó la línea de tiro con una munición todavía alojada en la recámara.
LEE TAMBIÉN | Restringen el funcionamiento de un centro de residuos en la Patagonia
Muñoz, de 18 años al momento del hecho, había sido condenado previamente a tres años de prisión en suspenso y a cinco años de inhabilitación especial mediante un juicio abreviado. El tribunal consideró que efectuó el disparo mortal debido a una manipulación “imprudente e imperita” del arma.
También fueron condenados integrantes del Ejército por incumplimientos vinculados con la supervisión y las medidas de seguridad. El sargento Carlos Lebron y el cabo primero Sergio Winter Moran recibieron un año de prisión, mientras que el cabo Enrique Zarate fue condenado a dos años y diez meses de prisión en suspenso, además de inhabilitación especial.
Por su parte, el teniente y director de tiro Alejandro Agustín Díaz Garro recibió tres años de prisión en suspenso y seis años de inhabilitación especial. El tribunal le atribuyó responsabilidad por la organización de la jornada y por no haber adoptado las medidas generales de seguridad necesarias ni supervisado adecuadamente al personal a su cargo.
MIRÁ TAMBIÉN | Ordenan la internación forzosa de Pity Álvarez por 90 días
De acuerdo con la acusación fiscal, distintas fallas permitieron que Muñoz continuara el recorrido por el polígono con el fusil cargado. Entre ellas se señalaron la falta de control de la descarga, la ausencia de verificación del arma y el faltante de una vaina antes de que el aspirante llegara al sector de mantenimiento.
En ese sector se había reunido a más de 20 aspirantes debido a una modificación en la organización del polígono por las condiciones climáticas. El espacio, que estaba previsto para un máximo de diez personas, funcionó además como zona de mantenimiento y espera y quedó bajo la supervisión de un único suboficial.
Finalmente, mientras Muñoz realizaba tareas de limpieza del fusil dentro de la carpa, el arma todavía tenía una munición en la recámara y se produjo un disparo que alcanzó a Bechis. El joven falleció mientras era trasladado en ambulancia. Para el tribunal, la muerte fue consecuencia tanto de la manipulación imprudente del arma como de los incumplimientos de seguridad y supervisión registrados durante la jornada.


