Estados Unidos se prepara para un nuevo cambio de horario que afecta a millones de personas en todo el país. Este ajuste, que se realiza dos veces al año, modifica la luz natural disponible y puede influir en la rutina diaria, la productividad y la planificación de actividades laborales y escolares.
Con la llegada del otoño al hemisferio norte, los ciudadanos deberán atrasar sus relojes una hora el domingo 2 de noviembre a las 2:00 a.m., marcando el inicio del horario estándar. Esta medida permitirá aprovechar mejor la luz de la mañana, aunque reducirá la duración de las tardes en la mayor parte del país.
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El horario de verano se aplica desde el segundo domingo de marzo hasta el primer domingo de noviembre. Este año comenzó el 9 de marzo de 2025, cuando los relojes se adelantaron una hora. El próximo cambio volverá a ocurrir el 8 de marzo de 2026, cuando se reanude el horario de verano, siguiendo el patrón anual que regula la vida cotidiana estadounidense.
No todos los estados ni territorios participan del cambio de horario. Hawái, Islas Vírgenes, Guam, Samoa Americana, Puerto Rico y las Islas Marianas del Norte mantienen un horario estándar durante todo el año. En Arizona, la mayoría del estado evita el ajuste, aunque la Nación Navajo sí sigue el horario de verano. Conocer estas excepciones es clave para evitar confusiones en viajes y comunicaciones.
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Especialistas destacan que estos cambios buscan optimizar el aprovechamiento de la luz solar y mejorar la rutina diaria de la población. Aunque puede generar cierto desajuste inicial en los horarios de sueño y actividades, los beneficios de contar con más luz por la mañana son considerados positivos para la productividad y el bienestar general.
Fuente: Clarín.


