La televisora pública RÚV confirmó que el país no participará del festival en Viena, sumándose a España, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia. La decisión surge en medio de crecientes críticas hacia la UER y del rechazo internacional a la intervención israelí en Gaza.
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La tensión política en torno a la participación de Israel en Eurovisión volvió a escalar. Este miércoles, la televisora pública islandesa RÚV anunció que Islandia boicoteará la edición 2026 del festival luego de que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) ratificara la presencia de la emisora israelí KAN en el certamen que se realizará en Viena. Con esta decisión, el país nórdico se suma al rechazo ya expresado por España, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia, consolidando un frente crítico que cuestiona la legitimidad y el clima del concurso musical.
RÚV explicó que su consejo de administración había solicitado formalmente a la UER la exclusión de Israel. Sin embargo, una mayoría de los miembros del organismo consideró a inicios de diciembre que no era necesario votar la continuidad del país en la competencia. La falta de debate interno, sumada al creciente repudio internacional por la intervención israelí en la Franja de Gaza, terminó acelerando la postura islandesa.
En su comunicado, la cadena pública sostuvo que, tras analizar “el debate público” en Islandia y “las reacciones a la decisión que la UER tomó la semana pasada”, quedó claro que no podrían garantizarse ni la alegría ni la paz que tradicionalmente caracterizan al evento. La televisora consideró que, en las condiciones actuales, la participación islandesa resultaba incompatible con el espíritu del festival.
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La controversia en torno a Eurovisión se profundizó este año debido a diversas acusaciones de irregularidades, disputas internas y cuestionamientos sobre la transparencia del sistema de votación. A ello se suman las crecientes tensiones políticas en Europa y el rechazo de numerosos sectores sociales a la actuación israelí en Gaza, contexto que ha convertido al certamen musical en un terreno de debate geopolítico.
Con cinco países fuera del festival y otros evaluando su postura, la edición 2026 de Eurovisión —prevista para mayo en Viena— se encamina a ser una de las más polémicas de los últimos años. Por ahora, la UER mantiene su defensa del carácter “no político” del concurso, mientras las presiones diplomáticas y sociales siguen aumentando.
Fuente y foto: DW


