Rod Stewart volvió a conquistar Buenos Aires. En la primera de sus tres presentaciones con entradas agotadas en el Movistar Arena, el ícono británico ofreció un show vibrante, de casi dos horas, en el que repasó sus mayores éxitos, rindió homenaje a figuras inolvidables y dejó en claro que, a los 80 años, su energía escénica continúa intacta.
El recital comenzó con “Infatuation” y un repaso visual por su trayectoria, seguido por “Tonight I’m Yours” y un emotivo tributo a Tina Turner con “It Takes Two”. Entre cambios de vestuario, humor escocés y una conexión inquebrantable con el público argentino, Stewart transformó el escenario en una fiesta total, donde el tiempo pareció detenerse.
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Acompañado por una banda de trece músicos que alternó entre rock, soul y blues, el artista recorrió más de dos décadas de historia musical. Hubo momentos íntimos, como la conmovedora interpretación de “I Don’t Want to Talk About It”, y otros de pura euforia, con temas como “Young Turks” y “Da Ya Think I’m Sexy” que hicieron bailar a todo el estadio.
El público estalló cuando en las pantallas apareció la bandera argentina y sonó “Don’t Cry for Me, Argentina”, en un gesto que Stewart dedicó “con amor al pueblo argentino”. El cierre fue a puro carnaval con “Love Train”, entre globos, pelotas y un auditorio rendido ante una leyenda que sigue tan vigente como siempre.
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Aunque su gira se titula One Last Time, Rod Stewart demostró que aún no piensa bajarse del escenario. Con su carisma intacto y una voz que, como el buen whisky, mejora con los años, el cantante volvió a reafirmar por qué sigue siendo uno de los grandes del rock mundial.
Fuente: Infobae.


