Más de 3.000 personas de regiones afectadas por el conflicto armado reclaman en la Plaza de Bolívar un diálogo directo con el Gobierno colombiano ante el aumento de la violencia.
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Centenares de campesinos, indígenas y afrodescendientes provenientes del sur de Colombia acampan desde este martes en la Plaza de Bolívar de Bogotá, epicentro del poder político del país. Reclaman al presidente Gustavo Petro garantías de seguridad para sus territorios, en los que, según denuncian, la violencia de grupos armados ilegales se ha recrudecido.
Las delegaciones llegaron desde la Orinoquía, la Amazonía y otras regiones del sur, y montaron carpas frente a la Catedral Primada de Colombia. Allí prevén permanecer hasta ser recibidos por el mandatario nacional. Denuncian que la política de “paz total”, impulsada por el Gobierno, ha fracasado en sus zonas, provocando más conflictos en lugar de solucionarlos.
“Estamos aquí por el recrudecimiento del conflicto social y armado, que se ha agudizado. La paz total, para nosotros, se convirtió en guerra total”, afirmó Lorena Sánchez, presidenta de la Corporación Nacional Amazonía Verde, en diálogo con la agencia EFE.
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Las organizaciones campesinas sostienen que la presencia de grupos armados como el ELN (Ejército de Liberación Nacional) sigue generando desplazamientos, secuestros y violencia contra las comunidades, especialmente en departamentos como Arauca. “Estamos de acuerdo con que se construya paz con los grupos alzados en armas, pero no a costa de la sangre de nuestras comunidades”, señaló Sánchez.
En ese sentido, piden que el diálogo con los grupos ilegales no excluya a las poblaciones que sufren las consecuencias directas del conflicto. “Si no hay un diálogo directo con el Gobierno Nacional, nos quedamos aquí. Ya vienen 3.000 campesinos, indígenas y afros a apoyarnos”, advirtió la vocera.
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La situación se enmarca en un contexto alarmante: según datos difundidos la semana pasada por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el número de personas afectadas por el conflicto armado se cuadruplicó entre enero y marzo de 2025, comparado con el mismo período del año anterior. La cifra asciende a 860.000 personas, incluyendo desplazamientos forzados, confinamientos y restricciones de movilidad.
El campamento en la Plaza de Bolívar se consolida como un símbolo del malestar de las comunidades rurales con las políticas de seguridad actuales y un llamado urgente a que el Gobierno revise su estrategia de paz, escuchando a quienes viven en los territorios más golpeados por décadas de conflicto.
Fuente y foto: EFE


